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Convertirse en obispo no es una honorificencia, es un servicio: Francisco | Jorge Sandoval

  • Jorge Sandoval

CIUDAD DEL VATICANO.- Cambian las palabras, pero la sustancia es siempre la misma. Y el papa Francisco no se cansa de subrayarla, en Italia, en Estados Unidos, en África, en México y en otras sedes más. Convertirse en obispo “no es una ‘honorificencia’ , es un servicio” y quien tiene este importante rol, “en cualquier lugar y tiempo, debe siempre ver a los fieles en los ojos, no de reojo, para poder ver el corazón”.

La ocasión para repetir su consigna a todo el clero, y en este caso a los obispos, “que deben oler a oveja”, se la ofreció a Francisco la ordenación episcopal en el Vaticano del español Miguel Ángel Ayuso Guixot, secretario del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, y de monseñor Peter Bryan Wells, “número 3” de la Secretaria de Estado y nuevo nuncio apostólico en Sudáfrica, Botswana, Lesotho y Namibia.

También este año en ocasión de la fiesta de San José y ante la presencia del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el Pontífice procedió a consagrar nuevos obispos y a través de ellos a dirigir su mensaje a todo el orden episcopal del planeta.

“Dan ganas de llorar –dijo Francisco, adecuando el tono de la voz al significado de las palabras- cundo un presbítero dice que quiere hablar con el obispo, pero la secretaria le dice que ‘tiene muchos compromisos’ y que ‘puede regresar dentro de tres meses’. El prójimo del obispo es su presbítero –advirtió Bergoglio- y si no ama a este prójimo no será capaz de amar a nadie”.

Tras recordar que la primera tarea del obispo “es rezar, ya que si un obispo no reza no podrá hacer nada, la segunda es el anuncio de la palabra y después vienen las demás”, Francisco afirmó que una “especial atención también hay que destinarla hacia los que no pertenecen al ovil de Cristo, ya que también ellos les han sido confiados” y sobre todo de “seguir el ejemplo del Buen Pastor, que conoce a todas sus ovejas… Detrás de cada papel hay una persona y esa persona debe ser conocida por ustedes…”.

Fue a este punto que Bergoglio exhorto una vez más a “estar cerca de los pobres, de los indefensos y de quienes necesitan ser acogidos y ayudados… Vean a los fieles en los ojos, -exclamó el jefe de la Iglesia católica- no de reojo, para poder ver su corazón”.

Para Francisco siempre es necesario recordar, también a los nuevos prelados, que “el episcopado es el nombre de un servicio, no de un honor. Y esto –advirtió- porque al obispo compete más servir que dominar”.

Por lo tanto –puntualizó Francisco en su lección doctrinal- el obispo “debe ser servidor de todos, de los más grandes y de los más pequeños…”.

Con la solemne celebración del Domingo de Ramos, con la relativa procesión en la plaza y en la Basílica de San Pedro, se inician hoy los ritos de la Semana Santa.

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