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Cop-21, el planeta contra sus ciclos

  • Ramiro Pineda

Tanto para bien, como para mal, París, la antigua Lutecia capital gala, es motivo de noticia. Hace pocas semanas lo fue por los trágicos atentados perpetrados por el llamado Estado Islámico (Estado Islámico de Irak y Siria ISIS, por sus siglas en inglés); ahora lo es por la reciente presencia de 150 mandatarios de todo el mundo con motivo de la reunión Cumbre conocida como COP-21, en la que se busca llegar a acuerdos que deben ser suscritos al menos por 195 naciones para limitar la emisión a la atmósfera de “gases de efecto invernadero” de los combustibles fósiles, con lo que se espera sea posible frenar en alguna medida el cambio climático que hoy vivimos y que genera principalmente un incremento en temperaturas que deriva en reducción de glaciares, huracanes cada vez más frecuentes y potentes y en incendios forestales cada vez más severos, entre otras consecuencias.

Es importante recordar que desde 1992, con la reunión Cumbre efectuada en Río de Janeiro, se vienen realizando estos encuentros que buscan poner un freno al cambio climático, mismos que se han visto eclipsados tanto con actitudes como la de Estados Unidos que en su momento rehusó firmar el Protocolo de Kyoto sobre emisión de gases de efecto invernadero, como con políticas ajenas a todo elemento sustentable, como la que ha llevado a China a su actual desarrollo industrial, con lo que sus principales ciudades, como Beijing y Shanghái, han caído en situaciones de auténtica emergencia ambiental, enfrentando niveles de contaminación históricos.

Dentro de cuanto ocurre en el marco del cambio climático que hoy vivimos, hay quienes señalan que esto se da por participación directa del desarrollo industrial de la humanidad, así como otros a quienes no les falta fundamento, indican que está ocurriendo de la misma forma en que se han dado otros cambios climáticos en la Tierra, como ocurrió en tiempos de la última glaciación.

En tal sentido es que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, un convencido de la necesidad que existe de luchar contra el cambio climático, debe hacer frente a un Congreso dominado por los ultraconservadores Republicanos, mismos que se dividen en dos sectores principalmente, los que niegan que exista un cambio climático y los que si bien lo reconocen, lo atribuyen a los ciclos naturales de la Tierra y no a acciones de la humanidad.

Es importante destacar que a nivel mundial se están haciendo inversiones récord para impulsar el uso de fuentes de energía limpias y renovables, que permitan evitar mayores daños a la capa de ozono y particularmente el cambio climático, mismo para el que insistentemente se señala que es ya un proceso que no tiene marcha atrás y respecto al que lo único que podremos hacer es frenarlo, quizá incluso detenerlo, pero al menos con los elementos con que hasta ahora se cuenta, no habría más.

En cuanto al nombre de la Cumbre “COP-21”, quizá haya a quienes les resulte extraño. Se trata de la forma abreviada del inglés para la Vigesimoprimera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, un título que fue acordado en la Cumbre celebrada en 1992 en Río de Janeiro, Brasil, a la que por primera vez acudieron los países preocupados por el cambio climático, acordándose una convención que entró en vigor en 1994 y que hasta el momento ha sido suscrita por 195 países.

El Planeta nos está dando las últimas oportunidades de tenerle como hogar, es tiempo aún de tomarlas.