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Corregir las causas / Federico Ling Sanz Cerrada

  • Federico Ling Sanz

Como todo en México, siempre estamos aplicando remedios de última hora. Esto es algo característico de nuestra cultura y me siento parte de ella. Yo mismo reconozco que implemento soluciones de imprevisto y muchas veces me falta planeación en lo que hago o en mis cosas. Pero más allá de eso, quiero hacer un recuento de esto y proponer soluciones (hablando como parte de la misma cultura y como mexicano). Veamos.

Recientemente pudimos observar que las redes sociales ardieron contra la empresa Uber por sus elevados costos durante la contigencia ambiental en la Ciudad de México. Las tarifas llegaron hasta 9.9 veces lo normal y los costos mínimos fueron de más de mil pesos. Esto generó una oleada de indignación entre la población y las diatribas en contra de Uber están a la orden del día. Mi intención no es entrar a discutir el modelo de negocio, las reglas de oferta y demanda, y similares explicaciones sobre por qué Uber cobró lo que cobró y si es acaso mejor utilizar Cabify, Yaxi, o cosas así. Esto lo dejo a criterio de los que saben mejor: los usuarios. No. Yo quiero hablar de las causas.

¿Qué ocasiona esta andanada de quejas contra Uber? Dos cosas. La primera, que hubo contingencia ambiental. La segunda, que cuando la CDMX reguló Uber no se habló jamás de una posible circunstancia como la de hace unos días y menos de las famosas tarifas dinámicas de la empresa. ¿Cuál es el elemento común en ambos casos? La falta de decisiones en el momento preciso. Dejamos todo para última hora. Analicemos una por una.

En primer lugar, la contingencia ambiental se debe a un exceso de contaminantes en el Valle de México, ocasionando riesgos para la salud por la mala calidad del aire. El México de los 90’s. ¿De qué ha servido el programa “Hoy no circula”? De nada. Y hay estudios que lo comprueban. Al menos, de nada a menos que se implemente con otras soluciones. Pero no. Nadie se ha preocupado por darle servicio a las unidades de transporte público para que no contaminen; no hay un sistema de transporte público eficiente en México (p.e. la línea 12 del metro con toda la corrupción y negligencia posible); los verificentros son lugares donde anida la corrupción al por mayor, etc. Luego entonces, ¿por qué nos sorprendemos que haya contingencias ambientales? Las causas son clarísimas.

Con Uber pasó lo mismo: se reguló el servicio sin tomar en cuenta todas las variables posibles. Se dejó todo al último minuto sin pensar en que habría algún día en que estaríamos en estas circunstancias. Y el resultado es que nos dedicamos a culpar a las consecuencias y no a las causas verdaderas, como el foco del mal de nuestra vida: “el problema es la contaminación de hoy, el problema es el cobro excesivo de Uber”. Yo no digo que no se pueda entrar al tema de la regulación y que se discuta, o bien, de la contaminación y de si el programa “Hoy no circula” sirve o no sirve. Lo que trato de decir es que quizá también es momento de entender que mientras no le entremos de lleno a corregir y atender las verdaderas causas de nuestros males, seguiremos atendiendo síntomas y consecuencias. Es como curar la fiebre, pero no la infección que la produce. No serviría de nada. Es como invertir en despensas para la gente, pero no invertir en educación. Si no atendemos las causas, nos vamos a pasar toda la vida atendiendo efectos y jamás vamos a llegar a nada.
www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información