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Corrupción: algo estamos haciendo muy mal / Poder Nacional / Javier Oliva

  • Javier Oliva Posada

Londres. Y afirmo esto, debido a que los casos auténticamente demoledores que hemos conocido en los últimos días, nos dejan como generación, muy mal parados con las siguientes. Volkswagen, la FIFA, el dopaje de deportistas rusos en las Olimpiadas de Londres 2012, la trama de Arturo Mas detrás del independentismo catalán, sin descontar en México, entre otros, los abundantes ejemplos de algunos gobernadores y
exgobernadores.

Los valores que generan y propician cohesión, ejemplo, referente para construir sistemas sociales funcionales, son encabezados por quienes ponen en práctica esos intangibles pero a la vez determinantes factores, como límite infranqueable a los intereses individuales sobrepuestos a los intereses de la colectividad. La codicia, sea por dinero o fama, es en sí, tanto un pecado como un crimen. De lo moral a lo legal, siempre hay un puente directo y sin escalas.

La pendiente en la que continuamos en este terreno, parece no tener ni fin ni contención. De allí que no nos sorprenda que raperos o cantantes de efímera moda en Estados Unidos se animen a plantearse la posibilidad de aspirar a gobernar los Estados Unidos. Y no porque su profesión les invalide tan alta aspiración, sino porque el deterioro del prestigio de la política como profesión, aumenta de forma gradual. Veamos aquí en nuestro país, cualquier encuesta o sondeo de opinión para conocer en qué lugar se encuentran en la escala de confianza y preferencia, los representantes de los partidos políticos y los legisladores. Durante años, hemos sabido del prestigio y seriedad de la marca “Alemania”. Ahora nos enteramos, que con tal de seguir aumentando sus ventas en los vehículos con motores a diésel, modificaron los medidores de las emisiones de carbono para que estos reportaran menos de lo que en realidad expulsaban al medio ambiente. Han renunciado desde el principal directivo en Wolfburg, hasta los encargados principales en mercados como el de Estados Unidos. Las ventas, no podía ser de otra forma, se han desplomado y las sanciones multimillonarias en dólares están por llegar.

El futbol, el deporte más popular del mundo, sus profesionales, ejemplo para millones de niños y jóvenes, ha sido marcado por la compra de votos en los procesos para seleccionar las sedes de los campeonatos mundiales. Sus directivos ya fueron suspendidos, algunos incluso, llevados a juicio y sentenciados por fraude y corrupción. Pero eso no será suficiente. El daño hecho, y ojalá me equivoque, es irreversible. Allí está el pésimo ejemplo de Javier Aguirre, vendiendo resultados de algunos partidos de futbol en España. Le costó que lo despidieran como entrenador de la selección de Japón.

Y lo que faltaba, las Olimpiada. El juego limpio, el máximo ejemplo de competencia. “Mente sana en cuerpo dopado”, parece ser la nueva divisa, luego de que en días pasados resultará que como consecuencia de las investigaciones, decenas de competidores rusos, habrán ingerido sustancias para aumentar su rendimiento. El Presidente Putin lejos de prometer una investigación, rechazó por principio la acusación. Mal ejemplo, sin duda. Es posible que les retiren las medallas a los deportistas que resulten culpables de tan deplorable acción.

Juan Pardinas, dio a conocer en un muy importante e interesante libro de varios autores, “Transamos y no avanzamos. La corrupción en México”, que desde 2007 a la fecha, 9 gobernadores y exgobernadores en EU, acusados de corrupción, todos acabaron en la cárcel. En México, de 40 casos, solo cuatro han merecido dicha sanción. Algo más, me parece, debemos hacer al respecto.

javierolivaposada@gmail.com