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Corrupción / Paradigma Económico / Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello

Las denuncias de corrupción están presentes en diferentes contextos y de modo diverso en la evaluación que hacen los ciudadanos de la política. En este sentido, la corrupción constituye una de las principales críticas de la ciudadanía a los actores políticos.

Desde el punto de vista económico, la corrupción genera externalidades negativas que atraviesan las fronteras sectoriales, debilitan las normas legales y morales y facilitan otros actos corruptos. La corrupción distorsiona el funcionamiento de una economía porque lleva a los funcionarios del Gobierno a tomar acciones que no van a favor del interés general. La corrupción también puede frenar el desarrollo económico desanimando a los empresarios honestos y aumentando arbitrariamente el costo de hacer negocios.

La existencia de sueldos bajos entre los servidores públicos en comparación con los del sector privado son una fuente potencial de un determinado nivel de corrupción. Si dichos servidores tienen sueldos bajos pero tienen el monopolio de determinadas funciones, utilizan dicho monopolio para elevar sus ingresos totales a través de ingresos complementarios no legales. Alrededor de dicha discusión se encuentra el tema de los salarios de eficiencia, como política de fijación de salarios por encima de su equivalente en el mercado para así hacer más visible el castigo -la pérdida de dicho salario- si se produce el despido por incurrir en prácticas no legales.

Las instituciones determinan las reglas de juego de la interacción humana. El análisis institucional de la corrupción revela que si no existen mecanismos que generen los incentivos adecuados, será más difícil evitar la corrupción.

El Premio Nobel en Economía Gary Becker afirmaba “La corrupción se da en todas partes y no existe una cura mágica para la enfermedad. Sin embargo, ayudaría bastante tener Gobiernos más pequeños. La gente tiende a creer que la corrupción en su país es única. Pero la fuente de la corrupción es la misma en todas partes: Gobiernos enormes con el poder para dispensar favores a diferentes grupos”.

Las personas educadas no necesariamente son menos corruptas. Becker más bien explicó que el crimen, o el comportamiento no ético, es el resultado de un cálculo de costos y beneficios. Este cálculo de costos y beneficios toma en cuenta costos sociales (la sanción moral de otras personas) y emocionales, no solo monetarios.

Aquella corrupción que socava las reglas de juego, el marco institucional, termina por devastar el desarrollo político y económico. Es la que se denomina corrupción sistémica como he señalado, no es asunto cultural sino de incentivos.

En países con alto grado de corrupción administrativa se generan los incentivos para que la asignación de talento se dirija hacia actividades rentistas en lugar de otras más productivas y que incentiven un mayor crecimiento.

La corrupción es un costo importante para la economía debido a sus efectos distorsionadores y su naturaleza ilícita. En la medida que la corrupción se entienda como un costo adicional al capital y como un factor que aumenta la incertidumbre en la asignación de los recursos, su efecto sobre la economía sería negativo, ya que estos costos suponen una mayor demanda de recursos para mantener las transacciones clandestinas, disminuyendo así el retorno del capital. Considerando la suma de estos efectos se podría esperar un efecto negativo de la corrupción sobre la inversión y, por ende, sobre el crecimiento económico de un país.

*Economista e investigador asociado de la FUNDEF.

www.fundef.org.mx                    jorge.sanchez@itam.mx

Twitter: @jorgeteilus