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Crean coalición musulmana que podría combatir por tierra a Yihadistas

  • Carlos Siula

Carlos Siula / El Sol de México

Corresponsal
PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- Arabia Saudita dio un paso decisivo para luchar contra el Estado Islámico (EI), al crear una coalición de 34 países musulmanes que combatirán “militar e ideológicamente” el terrorismo en Irak, Siria, Libia, Egipto y Afganistán.

La creación de esa fuerza constituye el primer paso para lanzar una operación terrestre destinada a aniquilar al grupo yihadista que controla partes de los territorios de Siria e Irak y extendió su influencia a varios países africanos.

“El terrorismo atacó a los países musulmanes. Es hora de que el mundo musulmán tome posición y reaccione”, declaró el canciller saudita Adel Al-Joubeir durante la visita que realizó ayer a París para entrevistarse con las autoridades francesas.

Además de Arabia Saudita, los países que participan en la alianza son Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Bahrein, Bangladesh, Benin, Turquía, Chad, Togo, Túnez, Yibuti, Senegal, Sudán, Sierra Leona, Somalia, Gabón, Guinea, una representación de palestinos, Comores, Qatar, Costa de Marfil, Kuwait, Líbano, Libia, Maldivas, Malí, Malasia, Egipto, Marruecos, Mauritania, Níger, Nigeria y Yemen.

Otros 10 Estados se incorporarán ulteriormente a la coalición, entre ellos Indonesia, que es el país musulmán más poblado del mundo.

No fueron invitados a sumarse a esa fuerza, en cambio, Irán e Irak, países de predominancia chiíta. ELos 34 integrantes de la coalición son miembros de la Organización de Cooperación Islámica (OCI), que tiene su sede en Yeda (Arabia Saudita). El centro de operaciones de la nueva fuerza también estará en Riyad, la capital saudita.

Los esfuerzos de Arabia Saudita para crear esa fuerza marcan un giro de 180 grados con respecto a la política de complicidad que tenía el reino con algunos grupos yihadistas sunitas como Al Qaeda y el EI.

La nueva alianza tendrá el “deber de proteger las naciones islámicas de la maldad de todos los grupos y organizaciones terroristas se llamen como se llamen”, asegura el comunicado oficial.

Los contingentes militares enviados por cada miembro para integrar la nueva alianza serán entrenados y capacitados para estar en condiciones de participar en operaciones contra los grupos yihadistas que operan en países musulmanes, tanto de Oriente Medio, como de África y Asia.

Estados Unidos y los países europeos –especialmente Francia y Reino Unido– vienen reclamando con insistencia la necesidad de complementar los ataques aéreos contra el EI en Siria e Irak con una acción terrestre.

Los países occidentales rehúsan intervenir directamente en el terreno por temor al alto costo humano que suelen tener ese tipo de operaciones, como demostraron las recientes experiencias en Afganistán e Irak. “No boots on the ground” (“Ningún soldado en tierra”), dijo recientemente el presidente norteamericano Barack Obama para sintetizar sus reticencias.

La segunda razón es que las grandes potencias temen que una eventual presencia de soldados occidentales para enfrentar a una fuerza dirigida por un autoproclamado califa -es decir, sucesor del profeta Mahoma- convierta el conflicto civil de Siria en una verdadera yihad (guerra santa), capaz de movilizar millones de fanáticos musulmanes de todo el mundo.

La presencia del canciller saudita Adel Al-Joubeir en París el mismo día que se anunció la creación de esa fuerza parece indicar que se trata, en efecto, de una respuesta a los insistentes pedidos occidentales.

La fuerza multinacional musulmana no actuará en forma aislada contra el terrorismo, sino que habrá una “coordinación con las grandes potencias y organizaciones internacionales”, indicó el príncipe heredero y ministro de Defensa saudí, Mohammed bin Salman. “No podemos llevar a cabo estas operaciones sin coordinación”, añadió sin precisar detalles sobre los acuerdos.

Bin Salman aclaró que la misión de la nueva fuerza no se limitará solo contra el Estado Islámico (EI), sino que se extenderá a “cualquier otra organización terrorista” que ponga en peligro la estabilidad del mundo musulmán.

En París, Al-Joubeir indicó que las misiones de esa coalición “dependerán de las demandas”. En cuanto al envío de fuerzas terrestres, explicó que “estará supeditada a las necesidades (…) y dependerá de la voluntad de los países que deberán suministrar el apoyo necesario”.

Por la definición de sus misiones, se infiere que esa fuerza podrá actuar incluso en países africanos que sufren ofensivas de movimientos yihadistas, como es el caso actualmente de Malí y la zona del Sahel.

No se conocen precisiones sobre la financiación de esa coalición, pero se estima que reposará en gran medida en las contribuciones de Arabia Saudita y los otros grandes productores de petróleo de la región.

Desde el punto de vista militar, en cambio, el peso esencial recaerá probablemente en Turquía y Egipto, que son las dos grandes potencias regionales.