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Creciente disfuncionalidad y desconfianza en los partidos políticos

  • Alejo Martínez

  • Alejo Martínez Vendrell

Peter Mair empieza su libro con una afirmación impactante y quizá demasiado contundente: “La era de la democracia de partidos ha pasado. Aunque los partidos permanecen, se han desconectado, hasta tal punto de la sociedad en general y están empeñados en una clase de competición, que es tan carente de significado que ya no parecen capaces de ser el soporte de la democracia en su forma presente”. Su libro póstumo “Gobernando el vacío. La banalización de la democracia occidental”, pretende explicar esa problemática.

Especialista en partidos y sistemas políticos, el estudioso irlandés conocía a fondo y se enfocó en su libro esencialmente a la realidad política de la Europa Occidental, en donde le asignó un papel fundamental a lo que considera como creciente indiferencia de la sociedad, con respecto a la política, a la democracia y a los políticos, en particular, a partir de finales de la década de los 90s. Por otro lado, expone también tesis de quienes opinan que muchas políticas públicas tendrían un mejor diseño y funcionamiento, si en lugar de dejar su definición y operación a los políticos electos se les dejara en manos de apartidistas técnicos expertos.

Mair consideraba que los políticos trabajan solo bajo la perspectiva del corto plazo y que sus decisiones están condicionadas o sujetas a consideraciones del ciclo electoral, lo cual entra en abierta contraposición con los requerimientos de los principales problemas que confrontan las sociedades, los cuales requieren de soluciones duraderas para el largo plazo. Por lo tanto, postulaba como solución ad hoc el que se les delegaran funciones a instituciones con cierta autonomía, de manera que no tuvieran que rendir cuentas a los votantes ni a sus representantes electos. Es decir, que pugnaba por lo que muchos definirían como una típica tecnocracia.

En tanto que estilos de Gobierno, tanto la tecnocracia como el corporativismo, han sido duramente criticados, fundamentalmente porque implican un relegamiento de los deseos e intereses de la población, en tanto que marginan a quienes ellos elegirían como sus representantes para expresar esos deseos e intereses, sustituyéndolos con tecnócratas, en lugar de políticos, en las principales posiciones del Poder Ejecutivo o con representantes de las cúpulas de los principales factores de la producción en el Poder Legislativo (corporativismo), soslayando así la voluntad y necesidades de los ciudadanos de a pie, al dejarlos sin posibilidad de elegir a sus propios representantes.

Desafortunadamente esa teoría está cada vez más distante de la realidad en la práctica política, ya que crecientemente nos estamos topando con hechos concretos, en los cuales se puede constatar que tanto los partidos políticos como los políticos se están alejando de la población y dejando de cumplir con su función esencial de servir como eficaz puente de comunicación entre pueblo y Gobierno, representando con fidelidad y dedicación sus necesidades e intereses. Nuestros tiempos reclaman partidos, cuyos dirigentes estén dispuestos a representar con fidelidad las necesidades de sus electores, exigiéndoles satisfacción a Gobiernos propios, aun enfrentándolos. Sin embargo, esos, están por completo ausentes.

Quizá por el florecimiento de esa realidad en la que partidos y políticos se distancian más y más con inusitada insensibilidad del cumplimiento de su primordial función, a pesar de encontrarse sujetos a una rendición de cuentas en los procesos electorales, es que en la búsqueda de encontrar soluciones viables, están resurgiendo tesis tecnocráticas, como las de Mair, que tradicionalmente habían sido repudiadas.

Quizá el temprano deceso del politólogo irlandés, murió en 2011 a los tiernos 60 años, no le permitió presenciar algunos fenómenos más recientes de indignación e inconformidad en la Europa Occidental, y por ello, otorgaba mayor importancia a la indiferencia de los ciudadanos frente a la política y la democracia, que a una indignación cada vez más patenta y manifiesta, la cual ha implicado profundos sacudimientos políticos y augura el arribo de otros, acaso aun más profundos, hasta que se encuentren creativas fórmulas políticas que brinden adecuada respuesta a la hostilidad e inconformidad crecientes en la mayor parte de las sociedades modernas.
amartinezv@derecho.unam.mx      @AlejoMVendrell
El politólogo Peter Mair promueve sustituir a políticos por expertos.