imagotipo

¿Crecimiento cero para México? / Héctor Luna de la Vega

  • Héctor Luna de la Vega

En días recientes organismos empresariales, sociales y académicos han manifestado encontrar México en la línea del crecimiento cero, previendo empeorar en el 2016, hecho contrastado con la rebaja de crecimiento prevista por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Cuando las expectativas de la sociedad mexicana comienzan a derrumbarse, por la lluvia de indicadores sobre el freno de nuestra economía y movilidad social, se empieza a generar una sensación de retroceso al desarrollo.

El Índice Pulso Expansión 500 hace referencia a una disminución de la confianza de los ejecutivos de empresa, el cual desde 2014 muestra retroceso argumentando la baja por la puesta en vigor de la Reforma Fiscal y el ambiente de corrupción e impunidad como ha asegurado el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado.

El segmento de la corrupción es el peor calificado seguido de la injusticia e inseguridad, en el referente empresarial Entorno México sobre el cual de nueve componentes ocho son calificados con menos de 50 puntos.

Sobre la confianza empresarial, el INEGI registra retrocesos anuales en lo relativo a justicia, seguridad y corrupción. Asimismo Government at a Glance 2015, de la OCDE, ubica a México en el último peldaño de quienes controlan el crimen efectivamente, así como el penúltimo sitio en Estado de Derecho.

Según el Centro de Estudios Económicos Espinoza Yglesias, en los dos últimos años cayó el ingreso de los hogares 3.5, en medio de la creación de empleos con menores salarios, proponiendo vincular el crecimiento económico al empleo de calidad preferentemente formal y bien pagado.

Al cruzar sus indicadores con el informe de Coneval por incrementarse la población vulnerable por ingreso de 7.2 millones a 8.5 millones de personas, afirma el Colegio de México ser la inequidad quien limita los avances en la lucha contra la pobreza.

También recientemente el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) señala cómo la corrupción afecta nuestra evolución en materia de competitividad, por frenarse nuestro nivel de bienestar al ser poco atractivos para el talento y la inversión, estando estancados en la posición 36 desde hace seis años.

El Imco identifica a dos monarcas del precario Estado de Derecho: la corrupción y la impunidad, con un modelo desincentivador, dificultando el inicio de nuevos negocios pequeños y medianos los cuales generan el 52 por ciento del PIB y el 72 por ciento del empleo.

En un entorno de crecimiento cero para México, nuestra comparación con otros países no debe basarse en indicadores más negativos de ellos, como la desaceleración económica o indicadores favorables para nosotros como la reducción de desempleo, cuando la desaceleración de ellos parte de un mayor crecimiento o el empleo de nosotros crece pero con menores salarios.

Imco dice: “la corrupción no es un buen negocio, hay que combatirla y si nos empeñamos se puede”, por ello México requiere pasar a un modelo más instrumental en la aplicación de sus políticas públicas y prototipos estructurales.

Los indicadores permiten vislumbrar un panorama complicado para el 2016, pero la clave de una mayor confianza y mejor expectativa social se robustecería firmemente con nuestro Sistema Anticorrupción. ¿Hay voluntad política para su implementación?
hectorluna@cablevision.net.mx