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Crisis de angustia: una emoción de riesgo

  • Espiral de conducta: Norma Le Payro

“La angustia es la disposición fundamental que nos coloca ante la nada”.

(Martín Heidegger)
De acuerdo a J.C. Sierra y la angustia es la emoción más universalmente experimentada por el ser humano, immoviliza, alarma, es difusa y desagradable, trae consecuencias psíquicas y orgánicas en el sujeto, ya que la asume como una acción visceral y obstructiva creando amenaza (Ayuso, 1988). Provoca desesperación e incapacidad de dirigir sus actos. La causa va desde factores biológicos, psicológicos, sociales y existenciales. Procede del término alemán angst y de la palabra germana eng, es decir, malestar y apuro. La psiquiatría francesa llegó al término de angoisse, un sentimiento de constricción epigástrica, dificultades respiratorias e inquietud. En las sociedades del mundo angustia es equivalente a paralización, puede ser adaptativa y su patología será de acuerdo a la duración de los síntomas anómalos. Bruce M. Cohen, profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard, afirma que el gen ACCN2, es el regulador de riesgo para el trastorno de angustia, revela su influencia en la estructura y la función de la amígdala cerebral así como su reacción ante la amenaza. Al no ser controlada inicia síntomas inadvertidos como, nerviosismo, pensamientos veloces de enojo, inapropiados o Intrusos, implicando una conducta ambivalente y en algunos casos ideas fatalistas, desesperanza o muerte. La Angustia, después de un tiempo, puede agudizarse con preocupaciones excesivas, incorporándose llantos frecuentes exhibidos o en anonimato. Si no hay atención a ello, se pasa a un estado patológico afectando 4 dimensiones: las funciones cognitiva, fisiológicas, afectivas y del comportamiento. Por razones aún desconocidas la amígdala en constante amenaza, invita al pánico e influye en las alteraciones fisiológicas, mismas que al metabolizar por inhalación del dióxido de carbono, produce ansiedad a los afectados, propiciando falta de aíre y sensaciones de ahogamiento, sensación de hinchazón, frigidez, eyaculación precoz, enuresis, temblor, hormigueo, cefalea, vértigo, mareo, sudoración y sequedad de boca, entre otros (Ayuso, 1988). En la vida cotidiana se describe, como hundirse en la nada(Villanueva, 1981). Cuantas veces el ser humano, en su despertar matutino, espera el amanecer para terminar con algún asunto pendiente, sea este negativo o positivo. Si es negativo, la angustia se adhiere de manera progresiva. Y por increíble que parezca, esto puede convertirse en una amenaza de auto-extinción, agonía y muerte. No toda la raza humana goza, al mismo tiempo de una templanza y experiencia para afrontar acciones que no tienen solución. Expertos comparten que este proceso se manifiesta de manera diferente en cada persona. Por lo que toda una experiencia a clasificado las crisis de angustia patológicas dentro de trastornos de ansiedad, integrada por: ataques de pánico, agorafobia con y sin angustia, fobia específica, fobia social, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno por estrés postraumático y agudo, ansiedad generalizada, ansiedad debido a una enfermedad, ansiedad o angustia inducida por sustancias. Especialistas sugieren apoyar con información responsable a las personas cercanas que padezcan de estas crisis o regalar un tiempo de escucha, algunas veces se olvida que la especie humana necesita de interactuar en armonía para evitar algunas enfermedades del alma, la mente y el cuerpo. Convivir en forma sana ayuda. Libro recomendado: “Nadie muere tantas veces”, by Emma Mollinedo, un libro que describe como el miedo al dolor y la propia angustia, enloquece. Asesoramiento psicológico
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