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Crisis, Populismos, América Latina / Paradigma Económico / Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello

La región latinoamericana ha perdido protagonismo y peso en la política y la economía internacional en favor del continente africano y, por supuesto, el asiático. Además, sus todavía palpables debilidades estructurales, como la inestabilidad, la desigualdad, la corrupción, la pobreza y violencia, además de ser economías que no terminan por tener un amplio desarrollo económico, hace que en muchos casos no se pueda establecer una senda de crecimiento sólida y estable que genere tanto riqueza como una redistribución adecuada de esta.

La etapa dorada de este tipo de lógicas políticas se dio en la primera década del siglo XXI con la aparición de varios movimientos de tipo populista y las correspondientes victorias electorales en países como Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador o Bolivia. Así surgía un bloque que, de manera simplificada, podemos considerar de izquierdas.

La caída de los precios del petróleo, la controvertida actuación de Rusia en la crisis de Ucrania, los escándalos de corrupción en Brasil y el menor crecimiento de China son algunos de los elementos que han minado las expectativas sobre los países que hasta hace poco eran vistos como las potencias del futuro.

Mauricio Macri ganó las elecciones en Argentina en noviembre de 2015 frente al candidato oficialista Scioli, en una apuesta de los argentinos por dejar atrás, al menos durante una legislatura, el kircherismo, presente en el país desde 2003. Pocos días después, el Partido Socialista Unido de Venezuela sufría una contundente derrota en las legislativas del país, en lo que se consideró un más que evidente toque de atención al presidente Maduro de cara a las presidenciales de 2018. Por aquellos mismos días, además, comenzó un proceso de “impeachment” contra Dilma Roussef en Brasil, algo que podría acabar en su destitución como presidenta.

De este modo, el grupo BRICS se está derrumbando como organización debido a que la recesión en Brasil y Rusia se hace más profunda, un hecho que es indiscutible. La conclusión a la que llega el diario es que los países tecnológicamente desarrollados, como Taiwan y Corea del Sur están empujando hacia fuera las economías basadas en las materias primas, como Brasil y Rusia y podría ser una evaluación correcta de la situación actual.

Los problemas que se pensaban superados (hiperinflación, devaluación, control de cambio y escasez) están más que presentes.

La alta dependencia de la economía rusa del petróleo y gas (50 por ciento de sus exportaciones corresponden a hidrocarburos) ha dejado de ser el mejor propulsor de la vida de los rusos para convertirse en su mayor lastre.

El déficit anual de Brasil estuvo durante años por debajo del tres por ciento del PIB, hasta 2014, cuando subió al seis por ciento. El déficit se infló el año pasado, cuando fue de 10.3 por ciento.

La economía de Brasil se contrajo en 2015 un 3.8 por ciento, lo que supuso el peor resultado en los últimos 25 años, y cerró el ejercicio con una inflación del 10.67 por ciento que superó ampliamente el techo máximo oficial del 6.5 por ciento, según datos oficiales. La recesión en la economía brasileña se contraerá un 3.5 y 4 por ciento este año, un pronóstico peor del que se tenía hace una semana, y la inflación alcanzará el 7 al 9 por ciento.

Por eso resulta paradójico que en México existan grupos que quieran revivir el fracaso populista que están viviendo en otros países. Al contrario, para nuestro país debería ser una excelente oportunidad este momento que atraviesan los países gobernados por populistas en América Latina y ser un ejemplo en el manejo de la macroeconomía y finanzas públicas.

*Economista e investigador asociado de la FUNDEF

www.fundef.org.mx                   jorge.sanchez@itam.mx

Twitter: @jorgeteilus