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Crisis sin fin

  • Pedro Peñaloza

“Se requieren nuevas formas de pensar para resolver los problemas creados por las viejas formas de pensar”. Albert Einstein

  • Pedro Peñaloza

1. Las promesas fallidas. La clase política vernácula de México requiere de instrumentos materiales e ideológicos que le permitan prolongar su control y buscar la legitimidad. Ya no es fácil, los contextos que la rodean se han complicado. En relación al primero, y quizá central para conseguir sus fines, es que ya no cuenta con los suficientes mendrugos tranquilizadores de masas. La nueva división internacional del trabajo trituro al viejo Estado de bienestar de los países periféricos y los dejo como simples facilitadores de la circulación de capitales y exportadores de fuerza de trabajo; en el plano ideológico, el añejo discurso patriotero y nacionalista tiene serias limitaciones para surtir efecto mediatizador, en la medida que contrasta con el entreguismo del grupo en el poder.

Así las cosas, el reducido grupo en el poder- que incluso desplazo a algunos segmentos estatistas del PRI- vive atrapado entre los dictados de las agencias financieras internacionales –como ahora, el incremento de la gasolina- y la presión- aún tenue- de los segmentos mayoritarios de la población. Sus limitaciones están a la vista.

2. Narco, inseguridad y garrote: El trinomioinseparable. La espiral de violencias y delitos que se ha convertido en el principal tema de preocupación ciudadano fue disparada por múltiples acciones y omisiones del Estado, en su representación priista y panista, por lo que enfrentarloes casi imposible, dada su génesis de complicidades y corruptelas que desde el poder público se han incubado y reproducido.

Por ello, plantear el “combate al crimen” con los instrumentos rutinarios, repetitivos y onerosos que frecuentemente anuncia pomposamente la burocracia política y sus órganos, únicamente es arena en los ojos y una cortina de humo para tratar de exorcizar los múltiples orígenes de las violencias y los delitos, que por supuesto se localizan en los cimientos de un sistema basado en las competencias por el lucro y la explotación.

La perspectiva es más que compleja, el coctel de factores que se han agrupado es demasiado explosivo como para enfrentarlo con pequeños cataplasmasdemagógicos y sin contenido científico. De nada sirven los mensajes que pretenden ser terapéuticos del inquilino transitorio de Los Pinos. La vorágine de la crisis múltiple tendrá en las violencias repuntes indeseables, pero previsibles. De eso no hay duda.

3. Partidos, movimientos y de-sanimo. De nueva cuenta se revive y se induce a pensar que las elecciones presidenciales de 2018 serán la oportunidad para que emerja un “nuevo tlatoani”, que venga a salvar a los desposeídos, se reproduce la cíclica mentira mesiánica que únicamente sirve para refuncionalizar a un sistema piramidal, presidencialista y autoritario. Ya se hacen encuestas presurosas y de cuentas alegres para darle espacio a quien será depositario de las esperanzas de una población creyente en milagros y en apariciones. La nueva orgía se avecina, partidos de saltimbanquis y asaltantes de caminos, cirujanos del presupuesto e ignorantes de profesión. Receptores de recursos públicos para dilapidarlos o apropiárselos. Nada novedoso.

Los nuevos zapatistas lanzan una jugada pobrista, feminista e indigenista para contrastar sus rutas para el poder. Disputarán con la izquierda nacionalista sufragios o simpatías, según se presente la coyuntura. No irán muy lejos, ni nacionalistas ni pobristas, en tanto no presenten una alternativa de masas anticapitalista que vaya a la raíz de la desigualdad social y de la concentración del ingreso. Las derechas –PRI y PAN– podrán disputar ignorancias y descontentos sociales y en un descuido arribarán a Los Pinos. Nada edificante se avecina.
pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz