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Cuadratura

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Uno de los grandes, de esos que dicen “boludo” y “pelotudo”, de esos que viven hasta el sur y que cambian el “tu” por el “vos”, esos que si de algo tienen idea es del rock latinoamericano. Ahí me tocó estar, ahí elegí pasar mi noche del 19 de octubre. Y bueno, ya era justo. Me perdí de Guns N’ Roses por un viaje inesperado, de Garbage por entregas finales de la universidad y algo me quedaba muy claro: no dejaría ir a Los Fabulosos Cadillacs. Bastantes reuniones con quienes marcaron mis gustos y estilos musicales he cancelado y dejado pasar, como para darle otra oportunidad al tiempo de perderme de mi Peter Pan que a ratos exige una visita.

Era miércoles por la tarde, trabajaba en la nota de mi sección de Sinergia, cuando me di cuenta que el tiempo se me venía encima. Había quedado con el fotógrafo Jacobo Ruvalcaba y creía que no llegaba. No recordaba lo tortuoso que resulta subirse al metro en una hora pico. Bueno, en realidad no sé ahora cual es la hora pico, pues parece que a todas horas.

Por fin llegamos al Palacio de lo Deportes y encontrar nuestra puerta de acceso se convirtió en nuestra nueva faena. Rodeamos todo el recinto pero nuestra sorpresa es que aunque llegamos retrasados 20 minutos, no llegamos tarde. Una vez acreditados me llevaron al palco presidencial (al menos así le llaman), mientras que a Jacobo se lo llevaron justo al frente del escenario para tomar las mejores fotos. Aunque la cita era a las 9, me sorprendió que a las 9:34 ya estaban arriba del escenario. Es decir, acostumbrado a los desajustes logísticos que existen en este tipo de eventos, se agradece el esfuerzo por apersonarse lo más pegado a la hora programada. Lejos de mi pronostico abrieron con un viejo clásico “Mi novia cayó a un pozo ciego”. Es verdad que tocaron muchas dedicadas a su nuevo público, pero no se olvidaron de quienes los conocemos de hace tiempo y tocaron varios clásicos como “Vasos vacíos”, “Matador” y “Calaveras y diablitos”, entre otros; pero eso sí, con un anunciado toque distinto, el cual ya habían anunciado desde la conferencias de prensa. Algo que llamo mucho mi atención es el performance que se desarrollaba en pantalla, mientras los Cadillacs hacían lo suyo. Debo confesar que llegó un momento en el que me sentí desenganchado, pero el grupo retomó sus éxitos, los cuales noté que los demás también esperaban.