imagotipo

Cuál es el punto / Una Tras Otra / Jaime Alcántara

  • Jaime Alcántara

Tuve oportunidad de estar presente en la octava edición de La Ciudad de las Ideas, en Puebla.Andrés Roemer, responsable y conductor, hizo un gran trabajo. Como su nombre lo sugiere, fue un festival de mentes brillantes (con alguna excepción) que “dejó un buen sabor de boca”. Hubo de todo: entretenimiento, psicología, ciencia, ética, filosofía, política, economía, tecnología, arte, educación, debate…

Lo que más me llamó la atención, quizá por la coyuntura, fue el debate relacionado con la posible legalización de la “cannabis sativa sativa”, mejor conocida como marihuana (hay otra variedad: la “cannabis sativa indica”, que es de donde se obtiene el hachis):
abchomeopatia.com

A este tema tan controversial fueron convocadas personalidades como Ricardo Salinas, de TV Azteca; César Gaviria, expresidente de Colombia; Ruth Dreifuss, expresidenta de Suiza, Vicente Fox; Viridiana Ríos, experta en Seguridad y Estado de Derecho; Kevin A. Sabet, asesor del Presidente de los EU; Mark A. R. Kleiman, experto en Políticas de Drogas; y Antonio Mazzitelli, de la ONU.

La posición de los primeros cuatro era “en favor” y los últimos, “en contra”. Hubo un momento en que algunos llegaron a tocar una especie de punto intermedio, si no es que francamente se pasaron al otro bando, y por eso lo entrecomillo. De inicio, en la primera intervención todos en su papel. Lo interesante vino cuando les tocó improvisar o responder a cuestionamientos directos (por cierto, muy buenos) de Andrés Roemer.

En el auditorio, de entrada (con un gran número de jóvenes, lo cual es importante, por el interés en el evento), se notaba una cierta inclinación hacia lo que aprobó la Sala de la Corte. Al final, el moderador (Roemer) pidió a los asistentes: “que levanten la mano quienes, después del debate, hayan cambiado de opinión”. El resultado, con pocas excepciones, fue que casi nadie se movió de su postura.

¿Qué, creo, fue lo relevante?  Quienes defendieron la legalización, la plantearon como una manera de quitarle recursos a las mafias y que, como el alcohol, en la época de Al Capone, al ser legal, dejaría de ser atractiva y desarmaría a los delincuentes. También, que es como una especie de derecho natural, el que cada quien puede hacer lo que quiera, siempre y cuando no afecte a terceros.

Quienes estuvieron en contra, dieron cifras y diagnósticos de lo que pudiera ser la liberación de la droga. Al hacer el comparativo, con los Estados de la UE, se refirieron a las culturas diferentes. Para mejor entender, México no es Europa; y, ya sabemos cómo nos la gastamos. También, que los grandes empresarios, y se apoyaron en la publicidad que se desató en Colorado, a raíz de su legalización, serían los grandes beneficiarios, porque buscarían la forma de vender más, con el daño consecuente.

Un comentario adicional fue que casi todos coincidieron en que debiera haber regulación, si fuera el caso.

Ahora bien, cuál fue la situación de unos y otros. Creo, a mi real entender, que los opositores a la legalización, iban mejor preparados y saben más del tema. Se vieron más convincentes.

En fin. Como los últimos, yo quisiera que mis hijos, mis descendientes en general, no fueran consumidores de droga, de la que sea. Al abrir las puertas para los cuatro promoventes (habría que ver si de verdad no son adictos), creo, se deja el espacio suficiente, para que a corto plazo tengamos mucho de qué arrepentirnos. No coincido con que esto acabaría con el narcotráfico o lo disminuya considerablemente (en el debate hubo suficientes datos, para sostener mi aserto).

Al tiempo.

jaimealcantara2005@hotmail.com