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Cuatrocientos andares

  • Pasos de Diamantina: Lorena Avelar

Por mis publicaciones en este espacio

El día se despierta tardío y despejado, aunque hace fresco en este lado y espacio, las callejuelas se van llenando. Después de un rato la ciudad hierve en las calles sin semáforos y se apacigua en las tiendas, donde la paciencia y la espera se hacen las dueñas del mercado. He andado por aquí y por allá narrando mis pasos, cuatrocientos pasos que han guardado felicidades, tristezas, certezas y engaños.

Las ciudades han sido el escenario. Me han llegado las noches descabezando imposibles, vistiendo de gala los sueños; tiempos en los que las palabras se han cruzado en distancias y pasiones, haciendo verdad que, a pesar de duelos y miserias, pudo prevalecer la magia y vestirse de fiesta emocionada en cada texto, en cada palabra, en cada minúscula sensación y en nada.

Cuatrocientos andares de quebradas sonrisas, y de alegrías dadas, de incógnitas abiertas al suspiro de la piel y el tacto. Sorpresas de mazapán y flores tiernas en las manos. Deseos entrecortados en cercanías esperadas y abiertas. Desde está terraza he dicho y descubierto el aire, el rumor continuo de los ojos curvados en las voces que las latitudes perfuman de sándalo viejo, o de abrazos calientes. Abrazos en las palabras ocultas, temblorosas de disgregar el tempus de las soledades enfrente del teclado
creador de voces.

Pasos vestidos de temor y ángel, convertidos en dedos y labios enfebrecidos por la ilusión de la imagen, por el pavor a lo próximo y fugaz. Lejanías de corazones bañados por el espacio difuso. Contravientos que se cuelgan de los resquicios inermes. Abismos del aire que se suspenden en los atardeceres bruñidos. Cercanías que se tornan simas en el fragor de los besos.

Pasos de reposos de sol y nieve. Incertidumbres que rompen cotidianidades. Incógnitas que se disfrazan de tiempo o de mutismos atávicos. Presunciones que duelen desde la certeza de lo mutable. Recuerdos, recuerdos… Balanceos de risas y sangres en el contrachapado tapiz de las nostalgias y de las sandalias viandantes que con Pasos de diamantina cien evocaciones: dolores y luces han
caminado…