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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • ¿Proletaria o popular?

Da lo mismo. El punto es que, la mentada Organización Popular (O Proletaria) Independiente, atacó a varios maestros que querían trabajar, en Comitán, Chiapas. Las imágenes de quienes fueron objeto de la bárbara humillación se clavaron en los ojos del mundo entero.

Imposible olvidar el rostro de angustia de las profesoras, a las que se rapaba. Mujeres de edad, serenas aunque afligidas, soportando uno de los métodos de vejación, más ofensivo. Se prescribe en un cuaderno de “estrategias” de la deleznable Coordinadora. Se aplicó en Francia, a las féminas a las que se acusaba de colaboracionistas con el régimen nazi. Hechos similares a las purgas estalinistas, venganzas de triunfadores de las más cruentas guerras civiles, religiosas; reflejos de un fascismo y un totalitarismo, inaceptable en un planeta en el que se dice que habitan seres humanos.

Y lo hicieron chiapanecos, afines a la disidencia ¿magisterial? de la CNTE, la que, de entrada aplaudió el horror, para al día siguiente desdecirse e intentar el deslinde de la salvajada. De labios de uno de sus lideruchos, Manuel Mendoza de la Sección 7, primero aplaudió lo ocurrido (Dennise Merker), para luego dar marcha atrás con Loret de Mola.

Frente al repudio nacional, el intento de justificarse y de culpar a “infiltrados”, de una violencia, que ejercen desde hace años. El vandalismo de la corriente contraria al sindicato establecido (SNTE, que tampoco es gran ejemplo), destroza inmuebles, equipos de cómputo, mobiliario y lo que esté a su paso. Incendia locales oficiales, atacan a los empleados que allí se encuentran y cometen cuanto desmán se les viene a la cabeza.

¿Su objetivo? Manejar la educación estatal a su antojo. Infestar la nómina de aviadores, enriquecer a sus líderes, traficar plazas y ¡dar las menos clases posibles!

Mediante marchas, plantones, cierre de escuelas, amedrentan a desgobernadores tibios que, con tal de llevar la fiesta en paz, dicen “amén” a todo.

La Reforma Educativa les cayó en Pandora. Llegó para quitarles el negociazo y obligarlos a “entrar al aro”. Es de aplaudir el que la Federación “se faje los pantalones” y empiece a tomar medidas, como la presión que se ejerció sobre Gabino Cué en Oaxaca, para desmantelar el esquema institucional educativo, que estaba en manos de la CNTE.

Sin control sobre las plazas y sin dinero, la disidencia empezó de rodada en su caída. Solo López Obrador les tendió una “mano salvadora”, “rayito de esperanza” para hacerse de votos y, del otro bando, recuperar lo perdido.

Tan solo en Oaxaca, Morena les regaló 47 candidaturas a presidentes municipales y 12 para diputados, elegidos por el símbolo de la democracia del “mesías tropical”, ¡la tómbola!

Con la inaudita facilidad que tiene para engañar a todo hijo de vecino, atribuyó el atentado a “Otto y Chong”. Se refería al subsecretario de Educación, Otto Granados, exgobernador –y muy apreciado- de Aguascalientes, intelectual de primera línea y gran conocedor de la materia. El segundo de sus aludidos fue el secretario de Gobernación. Lo grave es que hay un grueso sector de “tontos de baba”, que le creen semejantes patrañas.

La Reforma Educativa está lejos de ser perfecta, pero cuando menos supuso un paso hacia delante. Era importante romper con estructuras obsoletas, que llevaron a un fuerte retroceso. Tampoco el “muñecón” que preside la Secretaría es óptimo, pero peor sería quedarse en las manos de la demencia de la CNTE y su ideología trasnochada y adoctrinadora.
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