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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

A cuentagotas

Así, a cuentagotas, se va conformando el Sistema Nacional Anticorrupción. Pasan los meses y todavía no pueden elegir a quien ocupará el cargo de Fiscal. A este paso, ni a fin de sexenio habrá cuajado el compromiso básico de Peña Nieto.

Involucrados en la electoritis, poco se difundió el que nombraron al Secretario Ejecutivo del Sistema. Cuando menos un cargo, que tiene como objetivo unir las distintas piezas del rompecabezas y echarlo a andar.

Le tocó en suerte a un abogado, Ricardo Salgado, poco conocido por la opinión pública, pero que parece, de acuerdo a su trayectoria, capaz de cumplir con la encomienda. Le espera un esfuerzo hercúleo y tendrá que demostrar que tiene las aptitudes para realizarlo.

Sin embargo, a su nominación surgieron críticas de reconocidos especialistas e intelectuales, quienes cuestionaron falta de transparencia en el proceso. Si el Instituto va a ser el ejemplo que marque los parámetros del cambio, cómo es posible que en la práctica los evada.

Lo seleccionó el Órgano de Gobierno del Sistema, que incluye a los titulares del Comité de Participación Ciudadana, del Inai, de la Secretaría de la Función Pública, del Consejo de la Judicatura y del Tribunal Federal de Justicia Administrativa. ¡Como que son demasiados!

Surgió de una terna y el reclamo fue en cuanto a que no se dieron a conocer las cédulas de los contendientes. Se respondió que lo harán a la brevedad.

A la sociedad poco le importan las grillas internas y externas, de los nombramientos. Espera que se dé luz verde a un auténtico combate a la corrupción y que, quienes violentan la ley –como lo han hecho tantísimos funcionarios públicos de todos los niveles-, reciban el castigo y devuelvan lo que se llevaron.

Si la podredumbre logró afectar a un número altísimo de representantes de la casta divina, fue por la impunidad generalizada. El que se hayan aprehendido a algunos, poco efecto tiene sobre una población harta de la rapiña.

La inmoralidad, la falta de principios está enquistada en los distintos niveles de una burocracia, que parece que solo usa el cargo para ver qué se lleva. Si algo se aplaudió fue la promesa de poner un alto.

Día con día se destapan cloacas relacionadas con algún “servidor público” o representante popular. El reciente escándalo de la diputada veracruzana, Eva Cadena, lo confirma: Dineros sucios y ajeno a las prerrogativas, para los partidos políticos.

Con un cinismo, a prueba de bomba, la “interfecta” trata de convencer de su “inocencia”. El miércoles dio una conferencia de prensa, patética. Culpa a su partido, Morena, de haberla usado –para allegarse de fondos- y, “cuando le pusieron el cuatro”, haberla dejado sola.

Una auténtica aberración por parte de un personaje que tendría que conocer la ley. O, ¿no sabía que está explícitamente prohibido recibir “donaciones” en efectivo?

A su estúpido intento de evadir la justicia, clama que devolvió lo que le entregaron. A ver si Juan Lanas se atreve a entrar a un banco, llevarse una cantidad y luego ¡regresarla como si tal cosa! Cometió un delito y tiene que enfrentar las consecuencias.

Frente a semejante barbaridad, ni una palabra de las autoridades. ¿No tendrían que estar investigando? Sobran dependencias para hacerlo, desde electorales a Procuradurías y Fepade.

Silencio sospechoso,  que muestra la facilidad para delinquir y lleva a especulaciones. Habrá que ver si Salgado pone manos a la obra y al fin se mueve ése elefante blanco anticorrupción, que supuso una cierta esperanza.
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@catalinanq