imagotipo

Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • Sin “máxima publicidad”

 

Lo que supuso un enorme esfuerzo de la sociedad, el pleno del Senado lo mandó a freír espárragos. Por vez primera la ciudadanía presentó una Iniciativa de Ley, la Tres de Tres, con el fin de abatir la corrupción. Más de 600 mil firmas lograron que se incluyera en la reforma anticorrupción. A la mera hora, como es demencial costumbre, eliminaron uno de sus aspectos claves: el de la transparencia.

La propuesta consistió en que, tanto servidores públicos como los empresarios involucrados en proveedurías, presenten tres declaraciones: patrimonial, fiscal y de conflicto de intereses, con la obligatoriedad de hacerlas públicas, de forma que cualquiera pueda conocer la fortuna, pago de impuestos y “compromisos”, de quienes intervienen en adquisiciones de bienes y servicios, ¡con nuestro dinero!

Pasó el tema de la triple declaración, pero se eliminó la “máxima publicidad”, según el PRI y el Verde, porque “pondría en peligro al funcionario en cuestión”. Por supuesto que resulta “peligroso” el que la gente común y corriente conozca la millonada que acumulan –y eso que firmo donde quieran, que la mayoría se guarda de explicitar todas sus propiedades y riquezas-.

Si el peligro proviene de la “posibilidad”de volverse secuestrable, que ni se hagan. Viven seguros rodeados de escoltas y demás cortejo que los cuida y acompaña, hasta en la intimidad del… excusado.

Esto en relación a quienes rebasan lo que es un patrimonio sobrio, acorde a la trayectoria del personaje, años trabajados y monto de los salarios percibidos, situación en la que deben encontrarse la mayoría de los “servidores públicos”. Seguro que a quienes viven en la “medianía”, como diría Benito Juárez, poco les preocupa el que la sociedad sepa que están igual de fastidiados, que el grueso poblacional azteca.

Y si la referencia es al conflicto de intereses, quienes siguen apegados a las ancestrales tradiciones del amiguismo y el compadrazgo –para beneficiarse mutuamente-, por supuesto que se echarían a temblar si la opinión pública se enterara de las utilidades de las “relaciones íntimas tercermundistas” (Como los cuatachos del régimen en turno, Higa -Hinojosa-, Alcántara y demás privilegiados).

Si grave fue el que votaran a medias el mandato ciudadano, peor el que ganaran por una diferencia de nueve senadores de oposición que, como también nos resulta ya conocido, “tuvieron que ir a hacer pipí”, justo a la hora de decir nones.

Hace unos años pasó a la historia de la legislación autóctona, Francisco José Paoli, panista de cepa, que tuvo “urgencia renal” en condiciones similares, por lo que el blanquiazul perdió la posibilidad de echar abajo una moción tricolor.

Los “esfumaditos” del salón, en momentos cruciales, fueron varios senadores del PT, el PAN y el PRD. Entre los del PT: Manuel Bartlett, Layda Sansores, Martha Palafox, Marco Antonio Blásquez y Héctor Menchaca. El “portento deportivo”, Ana Gabriela Guevara, votó abstención.

Del PAN: Jorge Luis Tirado, inefable excandidato a la gubernatura de Colima, reconocido por su afición a la pachanga y Héctor Larios, siempre dispuesto a jugársela, por lo que extraña la actitud.

Del PRD: una rijosa, Luz María Beristáin, que seguramente se guardó la enjundia para agredir a alguna empleada, como lo hizo en un aeropuerto. También se hicieron ojo de hormiga, Alejandro Roldán y Benjamín Robles.

Gato encerrado que les pasará factura, aunque bien se sabe que en el mundo de la “polaca”, las traiciones están a la orden del día.

catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq