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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • ¿Centros de Readaptación Social?

¿Conoce usted a algún reo rehabilitado? Hasta el nombre de los conocidos como Cereso resulta ridículo, frente al desastre de un sistema penitenciario, corrupto hasta el tuétano.

Debe haber quienes, después de pagar la sanción por el delito cometido, estén dispuestos a llevar una vida apegada a la ley. Quizás el maltrato de su tiempo en prisión, los hizo jurarse que jamás volverían a las andadas, en tanto la mayoría de las cárceles mexicanas son de aullar.

Los últimos meses sobresalen por las varias fugas y los motines, con saldos gruesos de muertos y heridos. Lo de las fugas ya resulta como para Ripley, en particular las del Chapo Guzmán, aborigen del chiloriopower, que deja al Conde de Montecristo como a principiante.

Cavar un túnel, de la extensión del que le facilitó salir del Altiplano (Almoloya de Juárez), emula las “hazañas” de Salgari y otros escritores de aventuras, de las que nos tenían desvelados hasta la madrugada, en devoradora lectura.

La diferencia con los personajes de fantasía es la capacidad de este capo de ligas mayores, para poner pies en polvorosa, dos veces al esfumarse de prisiones de alta seguridad y en una tercera aprehensión, obteniendo su libertad –a las pocas horas-, “untando” con 100 mil dólares al entonces jefe de la policía capitalina, Santiago Tapia Aceves (junio de 1991).

El entra y sale, del extravagante narco, se reproduce con inaudita frecuencia, a nivel de reclusorios de la Ciudad de México, el Estado de México, Sinaloa, Tamaulipas, por mencionar unas cuantas entidades.

Del Reclusorio Oriente, capitalino, se hicieron ojo de hormiga, un par de pájaros de cuenta. Roberto Sánchez, a quien le apodan “El Fugas”, por ser la cuarta vez que se evade de prisión, con una sentencia a 114 años, por asociación delictuosa, robo, portación de arma de fuego y secuestro. La ficha de Marras, puso pies en polvorosa, con un amiguete de la misma calaña, Agustín Miranda, a quien se logró reaprehender para que cumpla su sanción de 64 años.

Poco si se compara con la evasión de 141 presos, en Tamaulipas en el 2010. Se podrían llenar páginas con las “histerietas” de estos centros de readaptación, en los que, custodios, vigilantes y funcionarios de alto nivel, les abren la puerta a “reos de alta peligrosidad”, para que sigan haciendo de las suyas, mientras ellos “salen de pobres” (Con salir de deudas se conforman).

La corrupción en el sistema penitenciario es tradicional, imparable y cínica. Quienes allí caen pagan hasta por respirar. Un ex reo comentaba que, en Barrientos –donde recién hubo un motín que dejó 17 heridos y se fugaron cuatro reos-, dormir en una cama de cemento y en una celda de las “poco ocupadas”, cuesta la friolera de hasta 15 mil pesos mensuales.

La sobrepoblación y el hacinamiento en este penal (Tlalnepantla, Estado de México), obligan a que en una nave para14 individuos, duerman hasta 40. Se dice que se construyó para mil doscientos y hay más del doble. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en su Informe sobre las penitenciarías (2015), lo ubicó entre los que presentaban graves deficiencias.

Se hizo énfasis en la falta de programas para atender y prevenir incidentes de violencia, en las malas condiciones materiales e higiene, en la insuficiencia de instalaciones necesarias, la falta de personal y el autogobierno o cogobierno (Los reclusos ejercen funciones de autoridad).

Más procesados y sentenciados, con menos eficacia del Sistema carcelario. El cuento de nunca acabar.
catalinanq@hotmail.com

Twitter: @catalinanq