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Cuchillito de palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • Castillo: El pez por la boca muere

Se ha lucido el titular de la Comisión Nacional del Deporte. Como si fuera Juan Lanas y no un colaborador gubernamental, para todos tiene palabras ácidas. Lo mismo critica a Federaciones internacionales, que se pone a la greña con las nacionales. En última instancia intenta salir indemne del fracaso de la Delegación Mexicana, en Río de Janeiro.

Vapuleados regresan quienes fueron a representarnos. De las 7 medallas de Londres, pasamos al lugar 90 en las Olimpiadas de Brasil. Lagrimita al canto, algunos “deportistas” buscan culpables, sobre todo en los organizadores de habla portuguesa, a los que se les cuelga la imposibilidad de conseguir una presea.

Mal y de malas para unos aztecas malhumorados. La rabieta autóctona crece de tono, cuando ni en el futbol se pudo pasar a un lugar algo más digno y nuestros insignes tricolores sucumbieron frente a Corea. El sabor de la derrota amarga las reuniones con los compadres, para “ver los juegos y echarse unas copitas, ora que el señor Slim nos la puso fácil”, con transmisiones en un buen número de canales, o mediante una aplicación.

Las pachangas acaban en una catarata de palabrotas, contra la caterva de “inútiles”, que no dan una y en particular contra el tal Castillo, que “hasta a la novia se llevó a pasear”, a costa de nuestros impuestos.

De los decires del excomisionado para “apaciguar” Michoacán, sobresalió su ofensivo tuit, en cuanto a que, La Federación Internacional de Natación “se vengó de México, porque no pagamos la multa de 15 millones de dólares, por la cancelación del mundial de natación 2017”.

Se refería a la negativa para que, Rommel Pacheco y Jahir Ocampo, pudieran repetir el clavado, que según ellos les salió feíto, porque hubo un contratiempo con la iluminación.

También escribió que, a Paola Espinosa y Alejandra Orozco, los jueces les arrebataron las calificaciones. ¿Y cómo demonios le habrá hecho Joaquín Capilla, para obtener todo el medallerío que logró, en épocas en las que se podría decir que ni luces habían?

Ser deportista en México es tener que enfrentarse a una auténtica carrera de obstáculos. A pesar del esfuerzo de algunos distinguidos personajes, ni se le da la importancia debida ni existe el andamiaje para impulsar trayectorias desde los primeros años.

Alfredo Castillo llegó a la Conade, tras su encargo para pacificar a un Michoacán en plena efervescencia, entre la delincuencia organizada y el surgimiento de las autodefensas. En la cuna de Lázaro Cárdenas se le criticó por sus excesos, favoritismos, soberbia y visceralidad. Vengativo con quienes lo confrontaron, hundió en la cárcel al doctor Mireles, gestor de la paz en Apatzingán.

Como Procurador del Estado de México le tocó “cerrar” el caso de la niña Paulette (Cuando se dijo que la pequeña había aparecido asfixiada entre el colchón y la piecera de la cama, tras múltiples revisiones de la escena de la desaparición). Ni hubo ni hay quien comprara la versión oficialista que, a la fecha, dejó la incógnita de lo sucedido.

Su paso por Río, donde también afirmó que el organismo que preside es sólo una “agencia de viajes”, ya hizo que el propio Senado exija una explicación del fracaso. Tendría Alfredito que tomar lecciones de Carlos Padilla, presidente del Comité Olímpico Mexicano, quien con la honradez que ha tenido en su trayectoria, reconoció que “se desvirtúa la realidad ante las evidencias de que la Delegación no llegó tan preparada como debía y no se consiguieron los resultados esperados”.
catalinanq@hotmail.com

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