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Cuchillito de palo

  • Catalina Noriega

Madres niñas

Ayer se celebró la fiesta más apoteósica, de este país. El Día de las Madres la euforia azteca llega a límites inauditos. A diferencia de otros años, entre la innegable crisis económica y la contingencia atmosférica del Valle de México, algo se enfriaron los ánimos.

Si bien en las escuelas y en centros de trabajo se dio el consabido homenaje, los comercios podrían haberse quedado cortos en sus predicciones de ventas y los restaurantes sin las largas filas de mejores tiempos. Menudearon las comidas familiares en casa: más baratas, sin presiones para la movilización y bajo la consigna del aporte de platillos por las hijas, lo que facilitó el que se le cargara menos la mano a la madre.

La fecha convoca al destape de datos importantes. Sobresalieron los del doctor Pablo Kuri, subsecretario de Salud, quien en entrevista (“El Universal”) hizo hincapié en el conflicto que arrastramos de viejo, pero que se agudiza: la maternidad a edades tempranas.

De parar de pestañas: En 2014 nacieron 374 mil 75 niños, de madres entre los 10 y los 19 años. 6 mil, de chicas menores de 14 años y hay registros de algunas de 10 años. ¡Dioses!, tendrían que estar jugando a las muñecas.

El INEGI señala que en un año se embarazan 11 mil adolescentes y el 19 por ciento del total de embarazos corresponde a menores de 20 años. El 23.5 por ciento ya han tenido relaciones sexuales entre los 12 y los 19, aunque en cinco años se incrementó el uso de anticonceptivos de 38.2 por ciento, a 54.5 por ciento.

En 2013, el 84 por ciento de las primerizas, tenían 14 años. Un 35 por ciento con secundaria incompleta; un 23 por ciento con primaria completa y un 17 por ciento con primaria incompleta.

El 72 por ciento, casadas o en unión libre. Un 64 por ciento de ellas, afiliadas al Seguro Popular y un 20 por ciento, no.

El problema tiene graves secuelas. Organismos que no están preparados para un embarazo. Vidas truncadas en cuanto a la posibilidad de continuar con los estudios y sin ingresos estables, tendrían que trabajar en cualquier cosa.

El especialista fijó como las principales causas para incluirse en la ingrata estadística, a la urgencia por satisfacer los deseos sexuales. A la inseguridad, la baja autoestima, las carencias afectivas; la inmadurez, la falta de información y acceso a servicios; el poco acceso a métodos anticonceptivos, la presión social, una estructura familiar disfuncional; la pobreza, la violación y el consumo de alcohol y drogas, entre otras.

Las tasas más altas, de esta anticipada maternidad, están en un par de entidades norteñas –Chihuahua y Coahuila- y una del sur, Tabasco.

Se piensa que las chicas actuales están bien informadas. Que en la escuela se les imparte educación sexual y que aprenden lo que es el “sexo responsable”. Difícil pensar que no sepan de la existencia y uso de los muchos anticonceptivos y que los padres, en vista de la creciente falta de valores, no dialoguen y se comuniquen con los hijos.

La realidad tumba estas premisas y los datos duros acallan las alharacas de grupos sociales, que se dedican a trabajar en este ámbito y que aseguran que son inexistentes las chamacas que ignoran lo que les puede ocurrir, tras “andar de picos pardos” con el noviete en turno.

En pleno hedonismo, con los valores dormidos en un viejo baúl y la estimulación constante y repetitiva del medio ambiente, miles de niñas despiertan a realidades que les dejarán la vida a medias. Como diría el doctor Kuri, hay que investigar a fondo y buscar, a corto plazo, fórmulas para atajar esta debacle.

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