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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • “Políticos enchilados”

Le encanta hacerse el graciosito y lo grave es que hay quien se goza con sus estulticias. A López Obrador le gusta vernos la cara de tontos y, serio el asunto, hay quien “le cree a pies juntillas”.

Su último “chascarrillo” fue la presentación de su “3×3”, moción de la sociedad civil, para obligar a la clase política a dar a conocer sus bienes. La propuesta, que llegó al Congreso acompañada de miles y miles de firmas, obliga a una presentación triple: la patrimonial, la de conflicto de intereses y la fiscal.

La patrimonial debe contener todos los haberes que se tengan. En la de intereses se deben puntualizar las relaciones o actividades que pudieran interferir con el ejercicio de las funciones o la toma de decisiones. La fiscal es para comprobar si se cumplió con las debidas obligaciones con Hacienda.

Supuso un triunfo, al incluirse en la reciente Ley Anticorrupción, aunque se le limitó al no tenerse que publicitar. El salto hacia delante propició el que, los presidentes de los partidos, quienes aspiran a cargos de representación popular y otros líderes, llenaran las formas y las dieran a conocer. El único que se negaba era el “salvador patrio”, quien hasta ahora no aclara de dónde demonios come, tres veces al día, si lleva años sin estar en nómina.

Sobre todo es de cuestionarse cómo demontres conseguía los “viáticos” para vivir de gira por la República, cuando Morena –su “emblemático” partido-, todavía no tenía registro.

Ante la presión de un periodista, la hizo, aunque lo primero que confirmó es su desdén por las instituciones y, reitero, por la sociedad. El que ahora dice que es “Peje”, pero no “lagarto”, resulta ser un personaje atípico, en cuanto al manejo de su economía. Ni tiene tarjeta de crédito, ni chequera, ni seguros y se mantiene con los 50 mil pesos que le paga Morena.

Del resto, cero ingresos, ni una propiedad, ni medio vehículo. Orondo y cínico apareció en un video, en el que dijo que lo que tenía se lo había repartido a sus hijos (¿En calidad de prestanombres?), que había percibido ingresos por la publicación de sus libros (Como si fuera García Márquez y, ¿por qué no los declaró?) y por conferencias –que tampoco incluyó-.

O sea, se mueve en burro –ni automóvil tiene-; no paga hoteles ni comidas -en sus turisteadas por el territorio-, y es más austero que un monje. ¿En qué habrá llegado a ver al Papa Francisco al Vaticano y al juego de beisbol en San Diego? Con lo que dice que percibe es difícil que alcance para ir a Roma y a Estados Unidos.

Cuando cabeza del PRD presentó declaración y en ella aparecían varias propiedades. Un departamento en la Ciudad de México, una casa en Villahermosa, otras dos en Teapa (Tabasco) y en el mismo municipio un predio rústico, por donación o herencia. También un Nissan y cuentas bancarias. Entonces exhibía bienes raíces, dineros  y un vehículo para movilizarse.

En cuanto los líderes del PRI y el PAN vieron la mentada (¡Y tanto!) “3×3”, tronaron en su contra y, como mínimo lo calificaron de farsante. Respondió que “los políticos se enchilaron” porque él no tiene nada.

Frente a las críticas, añadió un apéndice con los ingresos de su cónyuge: 570 mil al año, un automóvil 2016 a crédito, más joyas, obras de arte (sin cuantificarlas) y una casa en Chiapas, otra en la CdMx, un departamento en Puebla y dos terrenos en la misma entidad.

¿Por qué no lo dijo desde el principio? Como siempre el populismo y el intento de engaño a quienes lo siguen, porque de que gasta, gasta, cuando menos en vivir y en viajar… ¡A otro tarugo con ese cuento!
catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq