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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • Matamoscas y limpiavidrios

 

Según “Chayito” Robles los periódicos sirven para dos cosas: Matar moscas y limpiar vidrios. La titular de Sedatu (Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano), aunque ya tuiteó disculpas, así lo dijo al entregar viviendas en Parral, Chihuahua.

Si de moscas se habla, habría que aconsejarle remitirse al ancestral refrán, del “en boca cerrada no entran…”  Se salvaría de acabar de achicharrarse después de su negra y cuestionable trayectoria.

Escupió la gloriosa frase en defensa de un “gober” a punto de dejar de serlo y con probabilidades –de acuerdo con la rumorología-, de pasar a vestir uniforme de rayas. Se susurra que, el inefable mandamás de la norteña entidad, anda “azorrillado”. Su cuna política –la que también lo es ahora de la Robles-, medita los beneficios que le traería “entambar” a un par de sus corruptos ejecutivos estatales, a fin de recuperar el voto perdido.

El malhumor azteca se acabó de agriar, con el destape de los millonarios haberes de tricolores que dejan a sus desgobernados, “como Dios los trajo al mundo”. El escándalo por las robaderas de estos sátrapas (Duarte, Chihuahua; Duarte, Veracruz y Borge, Quintana Roo), hundió al “Robolucionario Institucional” en un pantano del que, si no se agarra a una rama, jamás podrá salir.

Lo grave es que, ni son los primeros ni parece que serán los últimos. Bien hizo la exinterina del entonces DF, en dar la cara por el Cesarín y su cónyuge, en vista de la cola dinosáurica que arrastra.

Ya en esta administración, caracterizada por el “combate sin tregua a los corruptos”, se comenta hasta el cansancio, de las cuentas que dejó en la Secretaría de Desarrollo Social, ahora en manos de José Antonio Meade.

Las trapacerías ahí no acaban. Habrá que demoler varias casas en Guerrero, de las que se entregaron a damnificados de los huracanes “Ingrid” y “Manuel”. Nos remitimos a la tragedia que vivieron pobladores del Ocotito y otras comunidades, a raíz de un deslave que provocó docenas de muertes y quebranto absoluto de su “patrimonio”.

Se creó el “Plan Nuevo Guerrero”, con el objetivo de dotar de techo a quienes lo perdieron. Ni quien se acuerde. El predio de marras, abandonado y las construcciones derruidas.

Algunos “suertudos” pudieron estrenar hogares, en El Mirador, Chilpancingo. A la vuelta de un par de años se tienen que demoler varias viviendas, a punto de colapsarse. Unas tuvieron fallas estructurales; otras, filtraciones de agua en muros y techo.

Para el actual Delegado de Sedatu en la entidad, hubo fallas en la plataforma donde se cimentaron, aunque la culpa –según él-, no fue de las constructoras sino de otra empresa que las fabricó (O sea, las edificaron “por partes”; más claro, “a pedazos”). Habría que ver de “a cuánto” fue el negociazo.

Loret de Mola llamó a cuentas al entonces cabeza de la reluciente Secretaría –José Carlos Ramírez Marín- y el ahora diputado federal, tan orondo, le echó la culpa a su sucesora, porque había que estar vigilantes sobre los deslizamientos. De manera que Chayito tiene la responsabilidad de ver cómo le hace, para reparar semejante daño.

¡Como historias de vaqueros! Las personas pierden todo, “se les promete el oro y el moro” y los acaban poniendo en igual peligro que en el que vivían, cuando sus techos eran de lámina y los pisos de tierra. ¿Habrá quien responda por ello? Se echarán la bolita unos a otros y al final, los paganos serán quienes se “hicieron” de esas “mansiones”, gracias a la “benevolencia de los diosecillos y diosecillas aztecas”.
catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq