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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

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  • El “bombero” Miranda

 

Sigue el ruido: los cambios en el gabinete acabaron de alborotar el gallinero.

La salida del “poder tras el trono”, Luis Videgaray, es la que más, según el griterío, “sorprendió”. El ex de Hacienda, quien metía las narices en todos lados, provocó con su sugerencia de traer al señor Trump, una de las peores crisis políticas, de que se tenga memoria, con consecuencias en el exterior.

Allá, del otro lado, el candidato yanqui se levanta el cuello por la recepción en calidad de “jefe de Estado”. Al hotentote de marras le vino como anillo al dedo, mientras en esta República la sociedad bramó indignada. El golpazo fue para el Presidente, así que urgía intentar subsanarlo.

Ni se pensó en que le fuera a costar el cargo al maxi-amiguete del tlatoani,-responsable directo de la fechoría-, cuando Alfredito Castillo se quedó en la Conade, después del desaguisado olímpico.

De aquí que se comenta que la renuncia se debe al desastre de la economía nacional, que ya hace agujeros que las calificadoras internacionales advierten (versión de economistas “cinchones”).

Su ausencia, por otra parte, será como la del “Gatopardo” de Lampedusa: Todo cambia para quedarse igual. Al frente llega su amigo Meade, quien seguirá la vía establecida, con mejores augurios por el aplauso de la oposición. “Pepe”, como le dicen sus cuates, colaboró en el Calderonato, al frente de la Secretaría de Energía y después en Hacienda.

Se eliminan los errores del aprendizaje de un bisoño y su trato suave amainará a quienes se sintieron heridos o ignorados por Videgaray.

El movimiento que amarró navajas fue el de Luis Enrique Miranda, quien de subsecretario de Gobernación pasó a secretario de Desarrollo Social. El mexiquense causó escozor, en particular en un PRD y un PAN que se indignaron porque “se trató de una movida electoral”. La crítica se dio a raíz del proceso del 2017, en el que se elegirá mandamás del Estado de México. Los bonos priístas están a la baja y podrían sufrir el peor descalabro, si perdieran esta entidad que representa el mayor número de votos y que, ipso facto, los colocaría fuera de la carrera por el 18.

Manejar los programas sociales, como es sabido, implica su uso politiquero. Panistas y Perredistas condenan el arribo de Miranda, como si fueran la “pura verdad”, en cuanto a la deleznable práctica.

Cuando Antonio Lozano Gracia fue procurador General de la República –Zedillo-se le pescó utilizando fondos para favorecer el sufragio a favor del blanquiazul, siglas en las que militaba.

En Chalco, durante el Calderonato, solo se otorgaban las ayudas si las madres de familia asistían a los “rollos” que les asestaban, igual, para obtener votos, activistas de Acción Nacional.

El Sol Azteca lo mismo y el líder de Morena, López Obrador, tuvo en el INE cientos de denuncias, por “dadivoso”. Qué mejor que tener “agarradas del pescuezo” a las personas de la tercera edad –con la pensión-; a las madres solteras, a los jóvenes con becas. En este trópico se valida cualquier trueque y te doy para que me correspondas.

Miranda ha sido una especie de bombero sexenal. Se le encomendó la negociación con la CNTE, por cierto un fiasco, en tanto el magisterio disidente recibió con abundancia y a cambio, poco cedió. Frente a cualquier conflicto se echaba mano de quien tiene fama de “operador político”, como buen cerebro gris, desde las sombras. Ahora, bajo la luz del sol, estará bajo la vigilancia feroz de una oposición, que hará lo imposible por echar fuera de Los Pinos al tricolor.

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Tuiter: @catalinanq