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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • ABC no se olvida

 

En vísperas del “puente patrio”, pocos ánimos se ven de celebrar. El recorte presupuestal para el 2017 y la estrechez actual de los ingresos en los hogares, hacen mella en una sociedad que, cuando mucho, aspira a “pasársela tranquila”.

Hay un grupo de familias, con insomnio desde el año del 2009, que menos festejarán. El 5 de junio, en Hermosillo, Sonora, murieron 49 pequeños y 106 más resultaron heridos, a raíz del incendio de la Guardería ABC. La atrocidad del infierno parece corta para quienes perdieron lo más preciado de la vida: un hijo.

Desde entonces caminan juntos, en el recuerdo de sus retoños, a la búsqueda de justicia, aunque parece que “la señora” de la balanza está doblemente ciega y sorda.

Rechazan ahora, lo que sería el “cuarto peritaje” de la Procuraduría General de la República y, en días pasados se presentaron en las instalaciones malditas -donde perdieron a sus hijos- para exigir que se detuviera una inspección, a todas luces, “una tomadura de pelo”, por parte de las autoridades.

Peritajes sobran y quedaron claros los porqués del incendio. En el primero se estableció que la causa fue un sobrecalentamiento en el sistema de enfriamiento de la bodega contigua (La que contenía archivos oficiales del Gobierno estatal en turno. El incalificable exgobernador, Eduardo Bours, declaró que “él dormía tranquilo”, cuando la opinión pública lo incriminó).

El segundo estableció que hubo fuego en los papeles que guardaba el tal local. En el tercero se dijo que, desde el propio Palacio de Gobierno salió la orden de quemar la documentación que allí se guardaba (O escondía).

Lo sucedido, además de la responsabilidad de quienes le pusieron al recinto, donde se encontraban los niños, un techo falso ¡de plástico!, más la inexistencia de un sistema para evacuar, una salida de emergencia bloqueada y otras muchas  negligencias, conformaron el coctel mortal que produjo la tragedia.

¿Hacen falta más peritajes para establecer responsables? No y solo parece una más de las “cortinas de humo”, a cargo de quien debe procurar justicia, para exonerar a quienes deberían pagar por el horror.

Se dirá que la investigación ya obtuvo sentencia para 19 de los 22 inculpados: ni se tocó “ni con el pétalo de una rosa”, a los propietarios, ni a las autoridades directamente a cargo del asunto, como al propio director del IMSS –en aquel entonces el ahora occiso, Juan Molinar Horcasitas- y la mandamás de las guarderías, Karla Rochín.

El asunto llegó a la Suprema Corte de Justicia y el ministro Zaldívar emitió una sentencia, ¡de padre y señor mío! Tampoco pasó: el dedo de las influencias la modificó para exentar de culpa a los auténticos verdugos.

Fue durante el Calderonato y una prima de la exprimera dama, Margarita Zavala, aparecía como socia del establecimiento (María Matilde Altagracia Gómez del Campo).

Eran tiempos del regalo a los amigos: guardería subrogada, negocio redondo. De mil 500 que manejaba la institución en el 2001, solo 134 eran convencionales. Con los regímenes panistas se abrió la bolsa a los cercanos al Poder, sin que cumplieran con los requisitos esenciales. Menos se supervisaba y vigilaban instalaciones y funcionamiento profesional. Frente al apellido de los propietarios, inspectores, delegados, bomberos, “se hacían de la vista gorda”.

Lloramos por los normalistas de Ayotzinapa, por las brutales violaciones a Derechos Humanos y se olvida el peor drama de décadas: la Guardería ABC. ¡Basta de encubrimiento y de tortuguismo de la justicia!
catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq