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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • Exigencia demencial

La de una minoría que llevó la petición de las redes sociales, a una manifestación en vía pública, el 15 de septiembre. Para disgusto de sus autores y beneplácito de la sociedad coherente y normal, fueron pocos los que respondieron al llamado a la calle.

Bajo el título de Renuncia Ya, exigen la salida de Peña Nieto de Los Pinos. Me imagino que pocos solicitantes de la desventurada demanda, conocen los vericuetos en que caeríamos, en caso de que sucediera. ¿Sabrán que entraría de “encargado” el señor Osorio Chong, quien a los 60 días tendría que reunir al Congreso –si aún funcionara-, para que eligiera al sucesor?

¿Habría forma de poner de acuerdo a quienes ni siquiera lo consiguen en cuestiones nimias y menos cuando cada fracción pugnaría por su “candidote” y sus abyectos intereses? O, ¿habrá por allí escondido, el inigualable líder, salvador patrio que llegue a arreglar el montón de problemas, con un tronido de dedos?

Los tamaños de la crisis institucional serían imprevisibles, aunque cercanos al caos. La perogrullada de marras, sin duda alguna, tiene origen político y habría que destapar al o los mamarrachos, a quienes se les “iluminaron” el par de “cornflakes”, que deben tener en lugar de neuronas.

Nunca falta un mentecato, de tan pocos alcances, que incite a resentidos, amargados y radicales de cualquier “ismo”, ávidos de liquidar al objeto de sus fobias. Sólo eso sería: apaciguar el veneno interno inmanejable.

Ahí quedó el desatino, imposibilitados de llegar al corazón del zócalo, donde se vivió un Grito desangelado, en el que vimos (Como desde hace meses) a un Presidente demacrado, canoso, ausente. Un mandatario al que se percibe rebasado –lo cual no implica que tenga que irse, sino que resurja y acabe el par de años con enjundia-. ¿Podrá hacerlo?

Evitamos hacer frente a la verdad y enfocarnos en el origen de nuestros males: un “sistema” caduco, agotado, podrido en sus entrañas, pero todavía hábil para absorber a quienes están a su alcance.

Estamos ciegos. Ignoramos la causa de nuestras desgracias, para centrarlas en un gobernante que, insisto, a pesar de sus graves errores no es peor que muchos otros del pasado. ¿Fox y sus desatinos y Calderón y su guerrita fueron mejores? Y el Peje gobernó el DF con paralelismos Echeverriacos.

Biografías de malandrines, sobran. De los que se llevaron la abundancia y nos dejaron con el cuerno; de buitres que devoraron hasta las entrañas nacionales. Lo peor es su supervivencia –Javier y César Duarte, Borge, Medina, Moreira, Granier, Padrés y para qué sigo-.

Hundidos en un Sistema, en el que las instituciones están debilitadas –Presidencia, Partidos, Poder Judicial, Congreso, Iglesia y en buena medida (Al sacarlo de sus funciones), Ejército-, la estructura se derrumba y destruye los cimientos.

Sin una propuesta sólida para sustituirlo, se alarga su agonía, sin que se dé paso a una nueva construcción que sustituya a la vetusta. Por más que hurgo en la “bolsa de trabajo” nacional, no encuentro al grupo capaz de hacerlo, aunque lo debe haber.

Peña Nieto ha ido de rodada en su caída popularidad, en función del hartazgo por las repetitivas crisis, los agravios de la desigualdad y la inequidad, el incremento de la pobreza y, sobre todo, de la inseguridad y la crisis económica. Una clase media desvencijada, reclama se le permita sacar la cabeza del agujero. Los marginados acabaron con el ancestral “aguante”.

Urge reacción más que renuncia y pensadores que echen a andar un nuevo Sistema.
catalinanq@hotmail.com

Twitter: @catalinanq