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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • Ayotzinapa: Castillo de naipes

Así cayó la versión de la “verdad histórica” y continúan con sus investigaciones inútiles. La cruda realidad es que, a dos años de la tragedia de la desaparición de los 43 normalistas, las autoridades dan palos de ciego.

Inconcebible que sean tan inconscientes del daño que se han hecho. Si algún tema acabó con la credibilidad, ha sido el de la noche trágica de Iguala, sumida en un cúmulo de errores garrafales. Y el Gobierno federal, así no tuviera que ver en el tema, aparece como el gran culpable del infinito desaseo.

Parece que Guerrero es una entidad inexistente. En el abandono, en la desolación, la miseria cunde, al igual que la violencia y la inseguridad, infrahumanas.

Desde el aniquilamiento de Acapulco –como joya turística-, hasta las tantas promesas incumplidas de devolver la paz, el territorio agoniza inmerso en dramas cotidianos, que afectan a miles de familias.

O, ¿se piensa que a sus habitantes se les resbalan las matanzas, las amenazas, las extorsiones, los secuestros y demás delitos?

La Federación promete y promete, el PRI recupera el “Gobierno” y tampoco pasa nada. Cuando no amanece un “muertito”, amanecen tres, como si hubieran vivido en un territorio en el que, ni siquiera, se les contabiliza como ciudadanos.

En Guerrero se dan los peores indicadores económicos, sociales, educativos, consecuencia de la desidia oficialista de décadas, de la ceguera de desgobernadores ajenos a la obligación de su mandato.

Solo persiste el hambre, la enfermedad, la tristeza y como testaferros de estos males, los caciques. Personajes infames que se multiplican en municipios y comunidades. En plena alianza con las mafias, con los de arriba, a quienes manipulan como a títeres; con fuerzas policíacas, o incompetentes o corruptas, o ambas cosas. Señoríos donde la amapola y la marihuana se cultivan a los ojos de todos, tan intocables como esos narcos destructivos, que hacen y deshacen a sus anchas.

Llega la oposición a administrar lo que queda –Ángel Heladio Aguirre, por el PRD- y ni se nota el cambio de siglas. Por el contrario, bajo su férula ocurre Ayotzinapa y el individuo renuncia, sin que se le sujete a investigación. ¿No salió a relucir, entre las primeras “informaciones” del caso, su cercanía con María de los Ángeles Pineda, esposa del alcalde ,Abarca de Iguala?

De acuerdo a lo dicho en aquellos días, la dama de marras –tras las rejas, en un proceso del que nadie sabe ni pío-, era muy cercana a la banda de “Los Rojos”, en la que se afirmaba militaban sus hermanos.

Solo se cuenta con múltiples versiones de lo sucedido, pero ¿y la verdad? Esfuman a 43 jóvenes, ¿por qué motivo? Hasta ahora la razón sigue en el limbo, al igual que su destino.

Se desinforma. Se tienden cortinas de humo. Se filtran desatinos inauditos de una investigación sesgada, tramposa y se premia a su autor, Tomás Zerón, con un cargo en Los Pinos, tras su renuncia a la PGR. ¿En qué cabeza cabe rescatar a un funcionario, al que se señaló por fallas que ameritan sanción judicial?

Insisten en que hay 128 detenidos, que se hicieron 850 búsquedas, más les valía callárselo. Una vez que se probó que se torturó a sospechosos y que no se han aportado pruebas fehacientes, saldrán libres y vendrá el carpetazo.

Un crimen local, cuando más, estatal, en razón de la ineficacia, la irresponsabilidad, la indefinición, la comunicación aberrante y el resto de barbaridades a cargo de la Federación, se ha convertido en un “Crimen de Estado”. Y se quedan como si la Virgen les hablara…
catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq