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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • ¡Uuuuuy, qué miedo!

Algún iluso creerá que a Guillermo Padrés le preocupe la “ficha roja” de Interpol en su contra? Repantingado en un sillón, le habrá echado un ojo a la tele, para después marcarle a su egregio defensor y ver que le organice una salida.

Los ricos “poco lloran” y menos cuando se trata de cubrir los honorarios de auténticos leguleyos, capaces de convertir un demonio en ángel. Trágico, enfrentar a la justicia con un litigante de oficio, atosigado por una pila de expedientes y sin tiempo ni para conocer al acusado.

El exgobernador de Sonora tiene orden de aprehensión, misma que no ha podido cumplimentarse porque, su propio partido -digan lo que quieran-, lo solapó hasta el cinismo, lo que favoreció el que se esfumara en un tris.

Las denuncias contra el panista de marras, vienen de largo. A pocos meses de iniciar su desgobierno, medios locales y nacionales, comenzaron a difundir las arbitrariedades y mano larga, del interfecto. De uno a otro escándalo, ningún representante de la cúpula panista, mucho menos su presidente, dijo una palabra que indicara que había la intención de llamarlo a cuentas. Por el contrario, se les veía cercanos al individuo rapaz, que tendría que dar cuentas por un presunto desvío del erario, de cuando menos 30 mil millones de pesos.

Terminó su “mandato” como si tal, engreído, soberbio y prepotente. Salió tan orondo, a pesar del descalabro blanquiazul, por el que perdió la entidad, que pasó a manos del tricolor.

Los sonorenses echaban chispas, por lo que se inclinaron por Claudia Pavlovich, la que se comprometió a ponerlo tras las rejas. Pasaron meses, sin que la PGR avanzara en un expediente más claro que el agua, hasta el 29 de septiembre, cuando solicitó la orden de aprehensión. ¿Acuerdos en lo oscurito?

El “joven maravilla”, Ricardo Anaya, líder nacional del PAN, se caracteriza por su diarrea verbal. Opuesto al precepto evangélico, sólo ve la paja en el ojo ajeno y ni atisba la del propio.

Lanza peroratas interminables sobre la corrupción “de los otros”, en tanto calla las de los militantes de su misma sigla. Jamás menciona los “moches”, que ensuciaron a la fracción de diputados, ni la podredumbre de varios munícipes, o la desvergüenza de entronizar para Veracruz, a un Miguel Ángel Yúnes.

Se va contra el PRI -tampoco está para abrir la boca- y se le engalla al émulo de “Clavillazo”, que lo preside. Ochoa Reza lo reta, el “maravilla” le responde agrio y entre los dos le ponen alfombra roja a un tercero, que poco puede darse baños de pureza -López Obrador-.

El “Moreno” contempla el circo mediático, del par de hipócritas, que confirman su dicho de que PRI y PAN son lo mismo. Si fuera menos cínico incluiría a tantos de sus cercanos, como su “exchofer”, el Nico, su exsecretario de finanzas (Jugador nato de Las Vegas); “El señor de las ligas” -Bejarano-; el marido de su cercana Claudia Sheinbaum –Imaz,también cliente de los billetazos de Ahumada- y su “no amistad” (Lo niega), con el horror de Iguala, Abarca.

De sus “recomendaditos” para alcaldías, más de uno resultó identificado con el narco, o con “tropiezos” serios con las cuentas públicas. Pero, él calla y deja que sus adversarios se suban al ring.

A Padrés lo podrá encontrar la interpol, o, una vez que su abogado -exprocurador panista, Antonio Lozano Gracia, el de la histerieta de la Paca-, le llene los bolsillos de Amparos, “dará la cara”. El cuento de nunca acabar: Los corruptos a gozar de sus oros mal habidos. Los partidos, podridos hasta el tuétano, los encumbran y los solapan.
catalinanq@hotmail.com

@catalinanq