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Cuchillito de palo

  • Catalina Noriega

Tamaulipas explosivo

Tamaulipas lleva años convertido en tierra de nadie. En las garras del narco, sus habitantes claman por justicia, por un poco de tranquilidad, porque llegue alguien que detenga el deterioro y la decadencia social, sin que se les escuche.

Gobernador tras gobernador –todos priístas-, se coluden con las mafias o, cuando son menos bandidos, se hacen de la vista gorda. Si se presume que saldrán bravos, los ejecutan como sucedió con el doctor Rodolfo Torres Cantú, hace seis años.

Desde la federación mandan “operativos” y ponen en marcha “estrategias” para controlar a la delincuencia organizada: no cae ni una mosca. Con el tiempo se “hacen suecos”, se les vuelve a dejar a su suerte y desaparecen los “guardianes de la ley”, sin pena ni gloria.

La vida cotidiana es un tránsito de penosa incertidumbre: lo mismo te puede tocar una balacera en la calle, que te cobren los malosos “derecho de piso” por tu negocio –sea del tamaño que sea-, o que te secuestren.

Buscar culpabilizar, de todos los males tamaulipecos al tricolor es ocioso. Da igual la afiliación política, que ni quien se salve, aunque un par de últimos sátrapas desgobernantes, pertenecieran a las filas del Revolucionario Institucional.

Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, tan se pasaron de tueste, que llevan años bajo investigación y difícilmente pisarían el otro lado de la frontera, porque se estarían jugando una larga estancia en alguna prisión gringa.

Bajo esta cruda realidad se acerca la elección de junio, en la que compiten –como si no hubiera más suspirantes-, el priísta Baltazar Hinojosa, contra el panista, Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

Reciente encuesta de El Universal, le da 6.1 puntos arriba a Hinojosa, mientras Mitofsky pone al panista Cabeza de Vaca como favorito, por una diferencia de tres puntos.

El casi empate pronostica un final cardiaco, que por supuesto será impugnado por el perdedor. Ya menudean denuncias de ambos contendientes, dispuestos a que la FEPADE (Fiscalía especializada en delitos electorales), trabaje horas extras.

El sainete empezó con el retiro de tres candidatos priístas, de acuerdo a su líder, Manlio Fabio Beltrones, por las presiones que recibían de criminales, con los que dio a entender que estaban involucrados. Lo espinoso del asunto estuvo en el destape que hizo de un apoyo a Cabeza de Vaca, por parte de la columna armada “General Pedro José Méndez”. Como su nombre lo indica es un grupo de choque, de origen oscuro –se le liga al narco- y violento.

Se dice que las tales “hermanas de la caridad”, presionan a candidatos de otras siglas, para que se sumen a las del representante blanquiazul, ingente personaje etiquetado en Estados Unidos por sus “buenas obras”, donde está “fichadito”.

Acción Nacional puso el grito en el cielo –le debe haber dolido hasta el alma, el destape de sus asociados- y le endilgó al PRI el publicar un fotomontaje, donde aparece el emblema de su “triste candidote”, foto truqueada que corresponde a autodefensas de Michoacán. En resumen, estiércol puro de uno y otro lado.

El Tricolor pensó que conservar la silla embrujada tamaulipeca, era pan comido: le salieron mal las cuentas. Con esa creencia mandó a quien fue Secretario de Educación en el régimen de Yarrington. ¡Dioses!, eso sí fue un mal cálculo. Acción Nacional también designó a un sátrapa, de pésima fama y peores antecedentes.

¿Y los Tamaulipecos? Ni para donde hacerse. Con semejantes bueyes tendrán que arar, lo que les garantiza más de lo mismo.

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Tuiter: @catalinanq