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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • ¡Y son magistrados electorales!

Tienen el poder de definir una elección y deberían dar ejemplo de verdaderos demócratas, fieles a la Constitución y sus Leyes. Por el contrario, al igual que los políticos de cualquier jerarquía, lo único que les interesa es engordar sus cuentas bancarias.

Estamos de estreno: Arriban los nuevos siete elegidos de los dioses, a ocupar las vacantes del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Siete apellidos desconocidos para nosotros, el vulgo. Siete suertudos, a los que les cae el gordo de la lotería y más, “si se ponen listos”.

La -para ellos- magnánima Cámara de Senadores, los aprobó en menos que canta un gallo, una vez que se pusieron de acuerdo las “tres grandes fuerzas políticas”. Como es insana costumbre, se los repartieron y así, al PRI le tocaron tres de los bisoños, dos al PAN y uno al PRD. Cuando analicen las estruendosas quejas electoreras, ya sabremos cuáles serán sus sentencias.

Si por algo deberían distinguirse es por su trayectoria apartidista, lo que les permitiría ser objetivos a la hora de juzgar. Escuchamos la cantaleta, de que no se aceptará a quienes simpaticen con algún organismo político, sin que se ponga en práctica. Lo mismo sucede con los Consejeros del Instituto Nacional Electoral, donde la partidocracia coloca a sus alfiles y la sociedad nos chupamos el dedo.

En vista de que la voz ciudadana resulta inexistente, los legisladores de marras dieron el visto bueno y los votaron para los periodos que fija el Código. Una vez que habían tomado protesta, a los pocos días, los sapientes senadores determinaron ¡saltarse la ley! y alargarles el plazo: ¡Menudo ejemplo!

Dos que fueron electos para tres años, ahora estarán siete. Dos de seis, ocho y a los que les tocó la gloria de nueve, con eso se quedan. Con ello los partidos conservan a sus lacayos serviles del Tribunal, durante varias elecciones.

Honor a quien honor merece, 17 senadores votaron en contra.

Ya hicieron otros siete “nuevos ricos”. Con el puro sueldo tendrían de sobra, aunque, quién es el megatarugo que no aprovecha las canonjías. Así lo hicieron los que recién dejaron el encargo. Tan sólo en viáticos, seis magistrados se ejecutaron 7.7 millones de pesos, en 813 viajes.

Flavio Galván gastó en promedio mil 127 pesos diarios, mientras Salvador Nava Gomar se ejecutó, en un solo día en Argentina, 39 mil (La Jornada). Como en todo, las diferencias entre unos y otros se marcan en moneda contante y sonante y siempre hay quien se ajusta a las normas y quien les saca jugo y raja.

Por más que el reportero intentó hincarle el diente a la investigación, los datos los guarda celosamente el Tribunal y ni forma de enterarse. Tampoco se conocen los montos de los finiquitos, tras 10 años de encargo.

Siempre las sombras que favorecen el “sospechosísmo” (Como diría Santiago Creel) y sustituyen a la transparencia.

Los ínclitos magistrados, hace tiempo, trataron de conseguir un “haber de retiro”, en vista de que, al término de su periodo no pueden trabajar en el mismo renglón (Materia electoral), durante dos años. Poca falta les hace a la mayoría, cuando por nómina reciben mensualmente casi 200 mil del águila, cantidad que, a cualquier azteca le permitiría hacerse de un ahorro. Se les negó el “haber”, pero quedó en una especie de limbo, por lo que se intuye que no salen con las manos vacías.

Hay recorte presupuestal a salud y educación. A Ministros, magistrados y otros favorecidos del Poder Judicial, no les tijeretean ni un centavo. ¿Es esto justo?
catalinanq@hotmail.com

Twitter: @catalinanq