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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • ¿Constituyentes?

Con alarma vemos que la Constitución para la Ciudad de México, en plena hechura, podría resultar en un monumental bodrio, que acabaría de darnos la puntilla.

Empezaron los trabajos con desorden y medio. Varios de los “honorables diputados” ni siquiera aparecieron a una sola reunión y tuvieron que entrar al quite los suplentes. Más de uno estaba impedido para cumplir con sus tareas normales, más las del Constituyente, con toda cachaza aceptaron, para después retirarse.

Cuando llegó el manotazo se empezó a trabajar -el próximo día 10 las comisiones entregarán sus dictámenes-.

La sociedad se cuestiona sobre aspectos tan candentes como el de la “plusvalía”. En el Artículo 21, Inciso C, fracción 7, se propone el que la plusvalía de un inmueble sea parte de la riqueza pública de la Ciudad de México.

En pocas palabras se liquida la propiedad privada y tu techo, construido con enorme esfuerzo, pasará a manos de uno de los voraces Gobiernos capitalinos. Si se adquiere un bien en un millón de pesos y a la vuelta de los años se valúa en 10, la diferencia irá a dar a las arcas de los sátrapas que nos desgobiernan.

En cuanto se filtró la nota surgió un movimiento para recolectar firmas de inconformes (Change.org), que exigen se derogue de inmediato. La petición se dirige al jefe de Gobierno (Miguel Ángel Mancera), quien ordenó la primera redacción del mamotreto constituyente, el que ahora discuten los electos por sufragio o por dedazo.

Ante la indignación generalizada, habló el jurídico de la Ciudad de México, Manuel Granados: “Solo se cargará a quienes hayan recibido el beneficio, por alguna inversión en la zona, hecha con dinero público y todavía se desconoce el porcentaje de la ganancia que se fijaría. Sería para obras de mejora”. ¡Que se los crea Rita! Si sabemos que aplican la ley, como se les da la gana, el tema tendría que desecharse, máxime cuando serían juez y parte. O, ¿quién haría la valuación de la mejora y su repercusión en la plusvalía?

Algún columnista escribió que la “brillante idea” fue inspiración de la Morena de López Obrador, la que también exige se plasme el “Derecho a la Revolución”. Lo increíble es que, entre sus constituyentes hay figurones de la ley, como Javier Quijano, abogado que conoce al dedillo la norma. ¿Será posible que las neuronas se le atrofiaran, en razón de su actual fanatismo?

Y mientras los elegidos se comprometen a entregar un “texto ejemplar”, Mancera continúa con sus desatinos y su falta de planeación, liquida la escasa calidad de vida de la megalópolis.

Privilegia las megaconstrucciones de corporativos, viviendas de lujo y de plazas comerciales, mientras un importante porcentaje de exdefeños, emigra a otras entidades, frente a los costos de las rentas o lo inaccesible de la compra de un departamento.

Si la plusvalía se fue por las nubes es gracias al manto protector, a los especuladores inmobiliarios, amigos íntimos o socios de los buitres que han estado a cargo de la administración capitalina. A la par que sus antecesores, Mancera cambia usos de suelo a conveniencia, ajeno a estudios de impacto ambiental, a la escasez de agua o del resto de servicios. Las consecuencias, palpables: agotamiento del agua, drenaje, pavimentación, alumbrado, limpia y seguridad. Congestionamiento vehicular, costos económicos altísimos, costos en salud, productividad y calidad de vida.

Alto a la destrucción de una Ciudad de México, que no da para más y a aberraciones que podrían plasmarse en la tan incierta Constitución.

catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq