imagotipo

Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega

Adiós a un año aciago

Habrá sido el mono Chino, o algún cruce de Júpiter y Marte, el caso es que a pocos conozco que les sonriera el 2016.

Como si el pasar la última hoja del calendario supusiera el fin de nuestros males, se brinda y se siente que el viejo barbado se llevará en su enorme saco, las vicisitudes de estos 12 meses.

Si recapitulamos, de poco bueno se puede hablar, actitud que comparten las mayorías, atosigadas por los cien y uno conflictos personales, a los que se suman los de este México, sumido en la violencia, inseguridad, corrupción y el pasmo oficial.

Empezó bien, el que se va. La visita del papa Francisco trajo al menos, un halo de paz. Un Pontífice que habló en nuestra lengua y miró con amor a los desposeídos, los presos, indígenas, a los que sufren a la búsqueda de un faro que les ilumine.

Después llegó el bailongo del horror: más homicidios, extorsiones, robos, narcos a balazo limpio, en pocas palabras, más inseguridad. Para el hombre de la calle, la incertidumbre de volver a casa vivito y coleando. Para los empresarios y grandes corporaciones, un gasto espeluznante en el intento de protegerse.

Una inversión tan alta, que eleva los costos y obliga a la consabida alza de precios. Miles de millones para evitar el robo de transportes, hacerse de guardias, de equipos de rastreo y capacitar al personal que intentará custodiar el negocio.

Dineros que podrían ocuparse en cuestiones productivas, en mejorar los salarios, en tareas propias de la administración y que ni siquiera reditúan los frutos de la cuantiosa cantidad invertida.

Pero “reaprehendieron’’ al Chapo. Volvió a la cárcel el dos veces fugado y como da la impresión de que no se le va a hacer la tercera, empezó su campaña mediática. Como si se tratara de un salvador de la patria, de la esposa (una de ellas), a los abogados, la cantaleta constante de que “las está pasando negras’’ en prisión, que ya le falla hasta la chaveta, que está boquibajeado. Cinismo puro de una lacra que debe miles de vidas, que liquidó el futuro de jóvenes enganchados a las adicciones, de sus familias y ahora llora.

En el ínterin, pocos avances. En lo económico, del demonio, con un dólar a precio de oro y una devaluación que encarece productos de primera necesidad, como las medicinas. De los electrónicos -también indispensables, en cuanto a que no queremos seguir en la edad de piedra-, ni qué decir.

Y atados a ese carro de los vecinos del Norte, ¡horror al crimen!, el triunfo del señor Trump. Un Donald que favoreció la salida del “Virrey Videgaray’’, en vista de otra de sus “patas garrafales’’, al traerlo en calidad de candidato y darle trato presidencial -lo que le ayudó a subir la cuesta a la Casa Blanca-.

Una imprudencia, insensibilidad y humillación a México, que encendió los ánimos aztecas, a extremos de aspirar a quemarlo en leña verde. ¿Creerán los lelos que servirá de algo el acercamiento? De acuerdo a los primeros pasos del hotentote -próximo gabinete, Carrier, discursos y demás-, ¡absolutamente de nada! Sin llegar ya daña, mientras nuestros diligentes grillos se rascan el cráneo, a ver si se les ocurre cómo contrarrestar el “huracán’’.

¿Y la pobreza?, de mal en peor. ¿Y Ayotzinapa?, en las mismas. ¿Y los saqueos a las entidades, a cargo de exgobernadores?, bien gracias. ¿Y la sociedad?, ¡que truena! La educación, por los suelos, la CNTE, soberana y bronca. ¿Y los de arriba? Dando bandazos, con cara de que no saben ni cómo ni por dónde.

Sin ninguna pena le decimos adiós al 16 y que, en el 17, ¡pare el diluvio!

catalinanq@hotmail.com

twitter: @catalinaq