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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • “La verdad no peca…”

Pero parece que a nuestra clase política le incomoda su uso. Prefieren la máscara y los cuentos chinos, con los que nos incordian y sumen en especulaciones e intentos de comprender, ése lenguaje esotérico al que son tan aficionados.

En pocas palabras, nos tratan como a ciudadanos de segunda a los que ni siquiera se les debe la consideración de la verdad. Mejor creer en esto que alimentar la sospecha de que no tienen ni maldita idea, de cómo sacar al buey de la barranca.

Sería normal que reconocieran los tamaños de crisis que traemos a cuestas. Que, como en su momento lo hizo Winston Churchill, nos pidieran unirnos al sacrificio de la “sangre, sudor y lágrimas”. Poco puede compararse al ilustrísimo británico, con los entes que nos desgobiernan.

En esa actitud estulta de esconder la cabeza bajo tierra, como los avestruces, mientras el “gasolinazo” caía como cubeta de agua helada, ellos –salvo el mandamás de Hacienda, Meade-, desaparecían. Descansaban de las ¡tantas fatigas del 2016!, para agarrar fuerzas y regresar a la brega (De la que, el resto de los aztecas, imposible alejarse).

Y lograron su cometido: los ánimos se encendieron, la rabia se disparó y empezaron bloqueos y rapiña, mientras la casta divina se quitaba las legañas y preparaba otra farsa para “explicarnos” el porqué de la “dolorosa decisión”.

Tan “dolorosa”, que a ellos ni los toca, ni les merma el presupuesto ni acaba de un golpazo, con su poder adquisitivo. Mientras la población inerme, se atemorizaba con los saqueos, la escasez de gasolina y de otro montón de artículos de primera necesidad y pasaba horas “estacionada” por algún bloqueo, un orondo diputadete declaraba que ellos cuentan con vales de gasolina, por lo que, añadiría yo, ¡les vale lo que le pase al resto!

En el país de la absoluta desigualdad, mientras cientos de pequeños pedían una moneda por el Día de Reyes, otros festejaban exuberantes, gracias a los alguinaldazos que se asestaron.

Seguimos en el “ni los veo ni los oigo” del Salinato, aunque al jefe de la mentada banda le corrieran a la sobrina de Relaciones Exteriores. Claudia Ruiz Massieu, casi a moco tendido, salió por la puerta chica de una Secretaría, a la que también llegó por componendas, por los tejemanejes de los de arriba, que pagan y cobran favores, que dan y quitan.

Por supuesto la sustituyó el virrey Videgaray (Ahora sí que hasta con barba), quien osó alardear de “humilde” (¿Habrá nacido el lelo que se lo crea?) y dijo que llegaba a “aprender” (Falta de ética al aceptar un cargo del que no tiene idea, de acuerdo a sus palabras).

Hay a quien le pareció bien el nombramiento: “Podrá lidiar con Trump, ya que es tan cuatito del yerno” (Como si el amiguismo fuera a mover una sola de las torcidas intenciones del ya próximo residente de la Casa Blanca). De que llevará los ancestrales mensajes de sumisión al imperio, ni dudarlo; de que sirva para algo el servilismo lacayuno, lo pongo en duda. Estados Unidos, como se sabe de siempre, no tiene amigos, tiene intereses. Y, ¿sabrá y podrá lidiar con el resto del mundo, ahora que tendríamos que abrirnos a nuevos horizontes?

“A palo dado ni Dios lo quita” y el gasolinazo llegó para quedarse, con todas sus consecuencias. Por lo pronto, hiperinflación. Con un Pemex en la ruina, sin inversiones extranjeras y una moneda devaluada hasta lo indecible, de algún lado había que sacar. La cuestión es cómo lo van a usar. Esperemos que entiendan, que habrá que ponerle un alto al robadero, antes de que la pólvora social siga estallando.
catalinanq@hotmail.com

Twitter: @catalinanq