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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Catalina Noriega
  • Hay amores que matan

Y sería preferible que al señor Trump le cayéramos en Pandora. Según él nos “respeta y le gustamos, pero jamás volveremos a aprovecharnos de Estados Unidos”. ¿Habrá leído algún libro de historia?

Se llevaron la mitad del territorio, nos compran con cuentitas de colores, nos echan fuera a su antojo y ahora somos los malos de la película. ¡De revolver el estómago!

Su última conferencia de prensa no tiene desperdicio: arremetió contra todos. Amenazó a las farmacéuticas que se asientan en el extranjero, a los medios de comunicación y negó con sus típicas muecas ridículas que Rusia estuviera chantajeándolo. Reiteró su cantaleta del muro y el que lo vamos a pagar.

La incertidumbre carcome y acaba de devaluar a nuestro enclenque pesito a niveles de alarido. En el último año perdimos un 26.4 por ciento y lo que te rondaré.

Hubo ingenuos, incluso en nuestra “ilustre” clase política, que pensaron que el hotentote de los pelos de elote, hablaba de dientes para afuera. Daba la impresión de que estaban narcotizados. Mucho antes de ser precandidato, con solo verlo en sus famosos programas de televisión, cualquiera se daba cuenta de su problemática psicológica: el típico narcisista con rasgos hasta psicóticos. La teoría Lombrosiana (se mide la criminalidad por las características físicas) le viene como anillo al dedo.

La mejor exposición de lo que podría suceder me llegó a través de un video en el que habla un analista estadunidense. Allí lo pinta de cuerpo completo, como al fantoche que jamás debió ni de soñar con el cargo, pero aclara que nadie se espante si le dura poco.

Espero que su pronóstico se haga realidad, aunque, en vía de mientras tendremos que soportar la agudización del comportamiento del populista que, acorde a la teoría, necesitaba su “villano favorito” y lo encontró en México.

Tan acabará cometiendo alguna burrada inexcusable, que ya son varios los congresistas republicanos que lo rechazan y confiesan no estar dispuestos a seguirle la corriente.

El problema estriba en su poder de convocatoria de una masa moldeable a su desquiciante discurso. Quienes votaron por él son sujetos fanatizados y dispuestos a seguirlo hasta la ignominia. Es el sector que perdió capacidad económica, empleo y aún su propia casa y está a la búsqueda de revancha. Qué mejor que poder culpar de sus males a los vecinos del sur.

¿Y la Democracia? Se irá por el caño, frente a un personaje que ignora la ley y la mínima norma política. ¿Qué habría sucedido en este país si el Presidente hubiera nombrado a su yerno como asesor principal?

Vivimos casos de nepotismo y pegamos de alaridos, con sobrada razón. Habría que recordar al “Orgullo de mi nepotismo” de López Portillo, cuando nominó a su hijo a un cargo y con semejante falacia trató de disculparse. A pesar de la censura de aquellos días, la prensa se le fue a la yugular. No ha sido el único, pero cuando menos, se repudia el hecho y se condena (Las ambiciones de Martita Sahagún).

El señor Trump, no conforme con el candente tema, de paso dice que podría conservar los activos de sus 500 empresas y ¡seguirlas dirigiendo! Declaracionitis aguda, cuando se destapa un informe de 35 páginas, escrito por un exagente británico, que glosa sus andanzas por Rusia.

De sus orgías, a sus negocios y relaciones oscuras, parece que hay un enorme compendio, que da pie para entender el por qué de su defensa del señor Putin, auténtico artista del espionaje.

A una semana de lo irremediable, ¡Maldición gitana, nos va a ir como en feria!
catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq