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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • Anticorrupción: a paso de tortuga
  • Catalina Noriega

Mientras nos absorbe la espiral de demencia Trumpiana, la vida sigue y los grandes problemas nacionales se rezagan, frente a las incontinencias del ocupante de la Casa Blanca.

Entre el que “humilló” a Peña Nieto, o que nos va a mandar soldados a controlar a los narcos, a la sociedad se le ponen los pelos de punta y el resto de la conflictiva pasa a segundo término.

En esta maraña noticiosa se perdió la elección de los cinco personajes que conformarán el Comité Ciudadano del Sistema Nacional Anticorrupción. La promesa del Presidente, de poner un hasta aquí a la podredumbre, parecía que se quedaba en agua de borrajas (aunque todavía pudiera suceder).

Con la lentitud de una tortuga, apenas se nomina al quinteto que empezará a llevar a la realidad la Ley 3de3, estrategia surgida de la sociedad civil y que, en su momento armó tanto ruido.

Los “héroes” que nos representarán, en lo que debería ser la “madre de todas las batallas” (Acabar con los saqueadores nacionales), surgieron, de acuerdo a la normatividad, después de varios filtros. Se presume que se eligió a la flor y nata de la honradez y la eficiencia.

Jacqueline Peschard tendrá una estancia de un año; Mariclaire Acosta, dos; José Octavio López Presa, tres; Luis Manuel Pérez de Acha, cuatro y Alonso Hernández Valdés, cinco. La mayoría de ellos resultan desconocidos para la opinión pública. Podría ser que, Jacqueline Peschard, quien ocupó cargos altos, les suene a ciertos sectores.

Cada uno, a su manera, tiene su trayectoria y López Presa estuvo en la que fue la Contraloría, de donde salió con las consabidas críticas a favor y en contra. A Pérez de Acha se le reconoce como activista y Mariclaire Acosta tiene larga carrera en la defensa de los Derechos Humanos.

En una República, en la que se disecciona a cualquiera es difícil que, ninguno salga incólume a la crítica.

En condiciones normales -antes de la “revelación” del hotentote pelos de elote-habrían ocupado primeras planas por algún cierto –o no tan cierto- escándalo, o la mínima pifia en sus trayectorias.

Con el bamboleo actual pasan desapercibidos asuntos prioritarios. El Sistema Nacional Anticorrupción es uno de ellos. Enajenados con el destape de los mil y un cochineros, los aztecas bramamos por justicia.

Los desfalcos de los sucesivos y recientes exgobernadores son la justificación  para estar de malhumor. Entidades en las que, la inmoralidad de sujetos que llegaron a robar, dejaron sujetas a endeudamientos de generaciones, a penurias, a la imposibilidad de crecer y desarrollarse.

El entramado para que camine el Sistema Anticorrupción es complejo y requerirá de tiempo y voluntad, para probar su eficacia. Desde la Función Pública, la exprocuradora, Arely Gómez, tendrá que juntar las piezas del rompecabezas, hasta echarlo a andar.

Quienes llegan en el Comité, esbozarán la Ley 3de3, de manera que no quede un funcionario de los tres órdenes de Gobierno (Federal, estatal y municipal), que no cumpla.

Va a costar trabajo. Cuando recién surgió, docenas de servidores públicos y candidatos a puestos de elección, la presentaron. Otros tantos dejaron de hacerlo y hubo políticos, como López Obrador, que la tomaron a chacota. Cuando al fin se dignó hacerlas públicas, las presentó como si fuera un afligido pordiosero.

La conformación del Comité es apenas un paso del largo camino. Esperemos que acaben de estructurarlo antes de que, a nuestros nietos, les salgan luengas barbas.
catalinanq@hotmail.com

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