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Cuchillito de palo

  • Catalina Noriega

Usos y costumbres

Chenalhó, vuelve a las primeras planas. El municipio chiapaneco echó fuera a la alcaldesa y determinó su sustitución. Sin posibilidad de diálogo con los rijosos, a Rosa Pérez no le quedó de otra que presentar su “licencia permanente”.

Había ganado la elección en el 2015, con todas las de la ley, hasta que se organizó un movimiento en su contra, que subió de tono hasta la violencia. En vista de las constantes amenazas y el secuestro de dos legisladores locales, tuvo que ceder a las exigencias de sus detractores.

En el mes de abril, quienes la querían fuera, incendiaron tres casas, entre ellas la suya. Tomaron el Congreso, con 500 personas adentro, lo que implicó una confrontación fuerte con las autoridades, sin que cejaran en su demanda. Como si fuera cualquier cosa, determinaron que los diputados tenían que revocar el mandato legítimo, para que accediera al ayuntamiento el síndico Miguel Sántiz.

Para los tzotziles era imposible que los gobernara una mujer y en cuanto fue electa empezaron los problemas. De carácter fuerte y abogada de profesión, Pérez llegó al cargo por el Partido Verde (PVEM). Pensó que tarde o temprano la tendrían que aceptar, sobre todo cuando su triunfo era inobjetable.

Empezaron las tensiones, se pasó a la agresividad y varios de sus seguidores tuvieron que refugiarse en San Cristóbal de las Casas. La Diócesis intentó mediar en el conflicto, pero su convocatoria al diálogo fue inútil

En la semana se reunió el Vicario con el Presidente del congreso -Eduardo Ramírez Aguilar- y el también diputado, Carlos Penagos. De allí se los llevó un grupo de pobladores, quienes los mantuvieron secuestrados hasta que la alcaldesa firmó su renuncia.

El argumento de la comunidad fue contundente: Se guían por los “usos y costumbres” y querían al síndico Sántiz Álvarez, en el cargo. Insistieron en que éstos prohíben que una mujer sea presidenta municipal; que no había tenido la capacidad de conseguir fondos para infraestructura. Corrieron el rumor de que había un faltante de varios millones.

Rosa Pérez se aferró al ayuntamiento lo más que pudo. Le ganó la estructura que impera en uno de los municipios indígenas mejor organizado. En el reducto del movimiento zapatista, donde sus enardecidas congéneres fueron clave para expulsarla del mandato.

Hay quien ve lo sucedido como un reflejo de la batalla que anida entre militantes del Revolucionario Institucional, contra los del Verde Ecologista, que ostenta el Poder.

Chiapas suma problemas. La CNTE hace de las suyas y para escuelas al por mayor, aunque se diga que sólo algunas cerraron sus puertas, en días pasados.

El magisterio disidente continúa su lucha para aniquilar la Reforma educativa. A pesar de la enjundia del bisoño Secretario de Educación -Nuño-, prolifera la corriente contestataria que busca se dé marcha atrás. Rechazan la evaluación y la pérdida de control sobre las plazas que manejaban a su antojo.

Se niegan a perder los privilegios y los tantos dineros, que percibían. Se demostró la corrupción de sus líderes, el engaño del que hacían objeto a sus seguidores y, sin embargo, siguen prendiendo focos rojos en varias entidades.

Igual bloquean aeropuertos, que toman casetas, cierran carreteras y ¡dejan a los alumnos sin clases!, inconscientes al despido de más de mil, al acumular cuatro faltas seguidas.

Difícil se le pone al joven verde al frente de la entidad. El secuestro del par de diputados y la efervescencia de la CNTE, preludian conflictos difíciles de resolver.

catalinanq@hotmail.com             Twitter: @catalinanq