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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • “Sacó el cobre”
  • Catalina Noriega

Si alguien piensa que López Obrador ha cambiado, es un iluso. “Saca el cobre” y vuelve a irse contra la prensa, al igual que en el pasado.

Empezó con su tuiter a Francisco Martín Moreno. El aludido había escrito un artículo en el que daba las razones por las que no votaría por AMLO. En síntesis, argumentaba que gobernaría con recetas de un pasado histórico caduco e ineficaz.

A la vuelta de la esquina le contestó: “Martín Moreno no votará por mí. Es un mal escritor dedicado a explotar la ignorancia y el conservadurismo de la sociedad. Gracias”.

Carambolas, ahora resulta miembro de la Real Academia o crítico literario de primera línea, como para juzgar la prolífera obra de quien, además, ejerce el periodismo.

Le pareció poco, llegó a Veracruz y, desde el mismo aeropuerto, acusó a los reporteros locales de estar “maiceados y maiceados con gorgojo”.

Cuando su mega demencial toma del Paseo de la Reforma, en la Plaza de la Constitución colocó las fotos de reconocidos periodistas, a los que tundió con los peores adjetivos. No contento de “señalar” a colegas -indignados como la mayoría de la población, por el daño que hizo con su bloqueo-, azuzó a sus seguidores en su contra, a extremos de que, los compañeros recibieron montones de amenazas de muerte e insultos al por mayor.

El autoritarismo campea en las neuronas de quien, como cualquier otro humano, no puede dejar de ser como es, aunque lo intente. A sabiendas de que su lengua lo traiciona, adoptó a últimas fechas la faceta de “pacifista”, de una especie de gurú a quien se le puede tener confianza, por su “equilibrio y serenidad”. Era imposible que le durara el disfraz.

En Veracruz se enraizó en una batalla verbal, con el “gobernador” –otro, que tal baila-, Miguel Ángel Yunes.

El par de expriístas se acusaron mutuamente, de corruptos. Yunes le echó en cara el que recibía dos y medio millones de pesos mensuales, “obsequio” del innombrable fugitivo, Javier Duarte.

López respondió que si se lo comprobaba, dejaba la política. A lo largo de la campaña, los rumores sobre el acercamiento entre el mesías tropical y el deplorable exmandamás, corrieron como pólvora.

Enemistado con el candidato priísta (El otro Yunes), el entonces Ejecutivo estatal cobijó al emisario de Andrés Manuel, quien obtuvo un buen porcentaje de los votos, a pesar de ser un absoluto desconocido. En esos días se mencionaron incluso, reuniones en lo oscurito, entre el líder de Morena y el ahora maloso de Marras.

En cuanto a quien hoy preside las ruinas que dejó el sátrapa, poco bueno se puede decir. Se dedica a exhibir el muladar recibido, sin ocuparse de los conflictos de la entidad. La Universidad Veracruzana continúa sin recibir lo que se le debe y declara que ni siquiera les da cita para tratar el tema.

Presenta una bodega, llena de “objetos valiosos” y unos diarios de la esposa del fulano, que en conjunto dan la impresión de un cuento chino. Un individuo que se supone desvió miles de millones de pesos, jamás sería tan lerdo como para dejar el tal local repleto de “pruebas”. Sería el último grado de la enfermedad mental, o de un surrealismo a prueba de André Bretón.

En pleno nepotismo, aspira a que un hijo llegue a la alcaldía de Veracruz y el otro a la gubernatura. En el ínterin los entrena en las artes de la marrullería –que siempre ha ejercido- y en el lance con López Obrador interviene uno de ellos, como si su papi necesitara apoyo.

Si estos son políticos, preferible elegir a cualquier asno. Cuando menos evitaríamos el escuchar tantas sandeces.
catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq