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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • “Ahora”
  • Catalina Noriega

El hartazgo empieza a tener aspectos positivos. La sociedad busca nuevos cauces y se organiza, a fin de presentar propuestas alternativas. El domingo pasado, en la simbólica Plaza de las Tres Culturas de Tlaltelolco, surgió un nuevo movimiento, bajo el nombre de “Ahora”. Las caras de sus integrantes pudieran resultar poco conocidas. Para el círculo de los luchadores sociales son de lo más identificables.

Rostros como los de Javier Sicilia, Emilio Álvarez Icaza, Rogelio Gómez Hermosillo, se distinguen por llevar décadas en la batalla por una auténtica democracia, a la vanguardia de los Derechos Humanos.

Con sus altibajos, como el resto de los mortales, buscan una revolución pacífica que provea de un nuevo modelo a esta República. Coinciden en la urgencia de abatir una corrupción imparable y una impunidad que le ha permitido entronizarse.

El primer objetivo sería el de lanzar la candidatura de Álvarez Icaza, como independiente a la presidencia en el 2018. Para ello, necesitan obtener 80 mil firmas en siete meses, requisito indispensable.

Sus historias de vida hablan por sí solas. Del poeta, escritor y activista, Javier Sicilia, basta con decir que, además de haber sido un permanente guardián del Estado de Derecho, sufrió en carne propia la tragedia de perder a su hijo, a manos de la delincuencia. Fundador del Movimiento por la paz con justicia y dignidad, encabeza el dolor de tantas víctimas, a las que se les niega el consuelo de ver que se procese a los verdugos de sus familiares.

El hijo de José Álvarez Icaza –Emilio-, no niega la cruz de su parroquia. Hace décadas, su padre fundó el reconocido CENCOS (Centro de Comunicación Social), desde el que defendió rabiosamente la libertad de expresión, inexistente en aquellos tiempos.

Empezó en la trinchera de su progenitor, adonde llegaban los temas más peliagudos de violaciones a las Garantías, hasta convertirse en el Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del DF (2004-2009). Expuso los horrores cometidos por la autoridad, en el trágico suceso de la discoteca News Divine, que cobró la vida de 12 personas. Al término de su periodo, intentó llegar a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, sin éxito.

Pasó entonces a ocupar el secretariado ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), cargo desde el que buscó el esclarecimiento de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Sociólogo de profesión es preparado y congruente con una línea vertical de conducta, ideología y nacionalismo.

Busca acabar con la corrupción que nos carcome y que, quienes lleguen a la política actúen alejados del “pacto de impunidad”, que tiene sumido al país en la desolación.

Propuso 10 puntos, que podrían ser la base fundacional para llegar a un gobierno democrático. Entre otros estaría el que la democracia llegara a la economía y rompiera monopolios, mientras el Estado impulsaría a las micros, pequeñas y medianas empresas.

Echarían fuera los privilegios del capitalismo de “compadres y cuates”. Se romperían los paraísos fiscales y la condonación de impuestos a los privilegiados.

Ningún crimen quedaría sin castigo, se fortalecería al Estado y sus instituciones y se acabaría con el presidencialismo.

Para muchos, una utopía; para otros podría ser la vía al cambio. Una opción con personas comprometidas, a quienes se intentará desprestigiar. Se abre la baraja con un cierto peligro: aunque bienvenida, el voto podría atomizarse y dar el triunfo a algún impresentable.
catalinanq@hotmail.com

@catalinanq