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Cuchillito de Palo

  • Catalina Noriega

  • De crítico a lacayo
  • Catalina Noriega

Cada cual está en su perfecto derecho de irle a quien quiera. Lo que no se vale es lanzarse a favor del máximo crítico de las filas en las que se milita. Miguel Barbosa, ¿líder? de la fracción perredista del Senado se salta las trancas y encumbra al propietario de Morena, López Obrador.

Si ignoráramos que vivimos en México, la salida de Barbosa sólo podría ser producto de alguna alucinación. Para tragedia azteca, lo sucedido no es más que un reflejo de lo que hemos visto en los últimos años, con inaudita frecuencia.

El “chaqueterismo” -que no merece otro calificativo- se hace costumbre y de acuerdo a las ambiciones personales se brinca de un membrete a otro, como si fueran cacahuates la lealtad, la ideología, el sentido de
pertenencia.

Lo hemos visto hasta el cansancio: priistas que se convierten en perredistas, días antes de que los nominen para un cargo de representación popular. Se puede echar un ojo a los gobernadores en turno y un buen número accedieron al poder mediante siglas distintas a las que pertenecían. Otro tanto sucede con los Presidentes municipales, diputados y demás lacras vacías de un pensamiento coherente.

Las alianzas del “agua y aceite” (PRD, PAN) resultaron en desgobernantes anfibios, de conductas iguales a las del resto.

Gabino Cué, pupilo predilecto de López Obrador y quien llegó a Oaxaca por el Sol Azteca y el Blanquiazul, fue de vergüenza. Los oaxaqueños conocen al dedillo sus tropelías y quedaron hartos de una administración incompetente y corrupta.

Mario López Valdés (Malova), alcanzó Sinaloa por la misma vía. ¿Y su mandato? Tan apegado a sus entrañas priistas, que incluso se rumoró a su salida, que regresaba al redil (Que ¡nunca dejó!).

Los ejemplos sobran, pero dejan peor sabor de boca, cuando los “chaqueteros”, como las ratas, se bajan del barco cuando éste empieza a hacer agua. Así se comporta Barbosa, al salir con su exultante declaración de que el mejor prospecto para el 18 es López Obrador y que el PRD tendría que sumársele.

Tras su nefasto palabrerío intentó taparle el ojo al macho, comentando que rechazaba lo que estaba haciendo la presidenta de su partido –Alejandra Barrales-, la que planeaba aliarse con Acción Nacional para lanzar un solo suspirante al 18. Conjeturas que tendría que probar.

Hace pocos meses se clavó a favor del miniMancera –que también se mata por la silla embrujada-. Entonces lo tildó del mejor
“suspirante”.

Inconcebible el que rechace dejar el liderazgo de la fracción senatorial –como sería lógico- además de las filas del Sol Azteca. De medio en medio, grita a los cuatro vientos que está dispuesto a pelearlo, porque no hay ninguna normatividad partidista que le prohíba expresar su opinión.

Lo que sí hay y él desconoce, es una ética y una moral pública, que obligan a ser congruentes con la ideología y los principios políticos.  Sobre todo, si ya decidió su apoyo, ¿por qué aferrarse al hueso? ¡Por dinero, ni duda cabe! La millonada que pasa por sus manos, le reditúa ganancias exorbitantes, que no está dispuesto a perder.

El PRD se desmorona, después del enorme esfuerzo para fundarlo. ¿Que las tribus impidieron su consolidación? Parece que más que el mosaico de corrientes internas, las ambiciones de tantos de sus personajes lo devoraron.

Unir a las “Izquierdas” es casi imposible. Hasta ahora, cualquier intento se frustró. Y López Obrador, a la que “representa” es a la de un “pastor recolector de ovejas perdidas”, lejos, muy lejos, de los fundamentos de un marxismo puesto al día.
catalinanq@hotmail.com

Twitter: @catalinanq