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Cuchillito de palo | Periodistas bajo acecho

  • Catalina Noriega

Los periodistas nos volvemos carne de cañón y poco inquieta a las autoridades. Como si fuera corto el número de comunicadores asesinados, se recrudecen las amenazas y  a cuatro colegas de la Ciudad de México, se las asestan como lluvia ácida.

Héctor de Mauleón (El Universal) es uno de los profesionales más sólidos. Bravo, valiente, informado y siempre con argumentos impecables, destapa las cañerías del hampa. ¿Qué no deja títere con cabeza? Con absoluta conciencia desmenuza las tripas de los mafiosos y sus conexiones.

Puso al desnudo lo sucedido en Tláhuac. Denunció, en tres artículos, la forma en que, Felipe de Jesús Pérez Luna (el Ojos), “se apoderó con lujo de violencia, del negocio del narcomenudeo en la Delegación”.

A el Ojos lo mataron fuerzas de la Marina, en reciente operativo. Lo pescaron, junto a otros siete secuaces y, de acuerdo a lo declarado, los “recibieron a balazos” y en la confrontación les tocó la de perder a los malosos. El escándalo ha sido mayúsculo, en virtud de que, el jefe delegacional, Rigoberto Salgado, milita en Morena y, como ocurre cuando se detecta algún indicio de corrupción o delictivo -en las huestes de López Obrador-, a toda velocidad salió la cúpula partidista a politizar el tema, desviar la atención sobre los hechos e intentar victimizarlo.

Como la estrategia jamás le falla al Pejelagarto –ancestral herencia de los antepasados y su piedra del sacrificio-, insisten en colocarle una aureola al tal Salgado, quien, ni vio, ni oyó, ni sintió, la presencia de la creciente y archiviolenta organización criminal, en su territorio.

Los angelitos de marras extorsionaban, asesinaban y tendieron una red que cubría a otras demarcaciones. El negociazo acabó con la tranquilidad de los habitantes, invadidos por sátrapas en los que se incluía a miles de “mototaxis”-al servicio del occiso-.

Al gañán lo enterraron como a héroe, al convertirse estos violadores de la ley en ídolos populares, en vista de la ausencia de quienes se eligieron para gobernar –a los que sustituyen enganchando a sectores de la población en sus fechorías-.

De Mauleón diseccionó los antecedentes de los involucrados y señaló al tal Salgado, como la cabeza del grupo político que, desde hace una década se adueñó de Tláhuac, bajo el membrete del PRD. Cuando el Sol Azteca les negó las candidaturas que exigían, se afiliaron a Morena (Recolectora hasta de la basura del Bordo Xochiaca).

Recibió el periodista un correo del presidente de una ONG, quien le decía que investigaban desde hace meses al cártel de Tláhuac y sus operaciones en Ciudad Universitaria. Que de acuerdo a su información, había interés del cártel por matarlo.

Habló con otro colega amenazado y supo que él era el cuarto en recibir este tipo de mensajes.

En otras ocasiones le habían llegado, pero, el tamaño de la operación, los intereses politiqueros, la feroz contienda por el 18 y el río revuelto de estos tiempos, resulta doblemente preocupante.

Roberto Campa prepara una estrategia de prevención para la seguridad de los comunicadores, que afirma pronto estará lista. ¿Y en vía de mientras? Seguimos sin resultados de la Fiscalía Especial para Periodistas. Los agresores de Javier Valdés y Miroslava Breach, en la impunidad, al igual que quienes segaron la vida de otros más de 100 periodistas.

Mauleón y el resto de compañeros bajo acecho, deberían contar con la solidaridad y el apoyo de todo el gremio. ¿Y las autoridades? Ponerse a hacer su chamba, que para eso les pagamos.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq