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Cuenta regresiva: el tercer bienio…

  • Gabriela Mora

 

Entramos ya a la tercera parte de gobierno de la administración peñista: a cuatro años de su inicio y con los más disímbolos eventos Enrique Peña Nieto ha pasado por todo: un primer bienio disfrutando las mieles de la gloria con la firma del Pacto por México, las reformas estructurales, alabanzas y reportajes en los medios internacionales, “el momento de México”, pues.

No obstante, vendría el segundo bienio atiborrado de problemas, comenzando por el movimiento de Ayotzinapa, los señalamientos por la “casa blanca”, la decadencia económica, la inseguridad, los innumerables eventos de corrupción, el desplome en fin de la popularidad presidencial, concluyendo incluso con la invitación y elección de Donald Trump.

Contrastes en estos cuatro años que nos llevan a cuestionar por qué los dos primeros tan bien y los dos últimos tan mal… Se trata evidentemente de una muy mala política de comunicación del equipo presidencial, que nos lleva a concluir la cita del semanario inglés The Economist: “No entienden que no entienden”, así de fácil…

Lo cierto es que a la fecha, la popularidad de Peña Nieto a estas alturas es la peor que a esa etapa de Gobierno tenían sus antecesores desde los tiempos de Carlos Salinas de Gortari con tan sólo 20 por ciento de aprobación.

Para colmo de males, no parece que la crisis haya tocado fondo. Los dos años que restan del sexenio serán complicados, atendiendo a la historia, veremos y viviremos la declinación del poder, de hecho, pese a todos los esfuerzos por respetar los tiempos, en diversas fuerzas políticas –si no es que en todas-, ha comenzado ya el proceso para la sucesión del 1 de diciembre de 2018, y aunque no hay certeza sobre las políticas de Trump, los hechos nos dicen que su actitud continuará siendo anti México; respecto a las reformas estructurales algunas ya han comenzado a rendir frutos y otras seguramente en breve comenzarán, no obstante, difícilmente generarán un repunte significativo en el crecimiento económico en lo que resta del sexenio, lo cual seguirá afectando la imagen del presidente.

Inicia pues el último tercio, normalmente el más difícil, cuando las lealtades se diluyen y dan paso a la soledad, dos años en los que Peña Nieto debe tener como prioridad que el país se mantenga en pie –o al menos no empeore-, a fin de enfrentar una sucesión presidencial en un ambiente de menor crispación, menos polarizado…

Y hablando del tercer bienio, el pasado miércoles el Centro Histórico de esta CDMX fue ocupado por la policía; y es que derivado de la Cumbre por el Cambio Climático C-40 que se celebró aquí, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, mostraría la majestuosidad de la sede a los alcaldes de diferentes partes del mundo que participaron en el evento.

Y bueno, otra buena manera de complacer a sus visitantes y mostrar algunas de las ofertas citadinas que un viaje en trasporte público por la línea 2 del Metro: Mancera convidó a sus invitados –entre quienes se encontraba Anne Hidalgo, la alcadesa de París-, a pasear… obvio, sin “vagoneros” con ofertas de los éxitos de banda, cumbia o mariachi, sin vendedores de pilas, suéteres, audífonos, libros o pomadas milagrosas, sin amontonamientos, mostrando la mejor cara pues.

Por supuesto que de la inseguridad, el caos vial, el comercio informal y el sinnúmero de vicisitudes que los citadinos padecemos a diario, los distinguidos visitantes ¡ni se enteraron!

Evidentemente el tema, el cambio climático, es trascendente para todo el  mundo; no obstante, Mancera aprovechó para “placearse” con los visitantes comunidad internacional, en un intento por demostrar su liderazgo y popularidad en aras de 2018.
gamogui@hotmail.com