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Cuentas Claras

  • Carolina Navarrete

  • Carolina Navarrete
  • Semana difícil

Difícil, por decir lo menos, fue la semana pasada en materia económica. Por un lado, las calificadoras pusieron en “perspectiva negativa” la deuda del Gobierno, y por el otro, ocurrió lo que ya se esperaba: salieron de mercado de dinero siete mil 32 millones de dólares que estaban invertidos en títulos del sector público.

La agencia Standard & Poor’s bajó la perspectiva de calificación de “estable” a “negativa”, debido a las expectativas de un aumento de la deuda gubernamental o de que la carga del pago de los intereses sea superior, lo que incrementa la vulnerabilidad de las finanzas públicas ante shocks adversos, principalmente provenientes del exterior.

Esto hace prever que en los próximos dos años podría bajar la nota que tiene actualmente el país, que es de “BBB+”, que significa que se tiene la capacidad adecuada para cumplir con los pagos, pero más sujeto a condiciones económicas desfavorables.

La calificadora dijo que en el 2005, la deuda neta del Gobierno representaba el 28 por ciento del Producto Interno Bruto, pero el año pasado se ubicó en 42 por ciento y se espera que este año llegue a 45 por ciento, para acercarse a niveles de 49 por ciento en 2019.

Y lo que ocurre es que el bajo crecimiento de la economía hace más difícil que el Gobierno estabilice y reduzca gradualmente la deuda como proporción del PIB en los próximos tres años, porque un menor crecimiento se traduce en ingresos más bajos para el Gobierno y en un incremento en el endeudamiento.

Es más, la agencia espera que la economía crezca dos por ciento este año y cerca de 3 por ciento entre el 2017 y el 2019, mientras que la deuda del Gobierno aumentará en promedio 4 puntos del PIB anualmente en los próximos tres años.

Las expectativas no son buenas. A pesar de las reformas estructurales que México ha puesto en marcha, se tiene menos margen de maniobra que hace diez años y se cree que en los próximos dos años seguirán los problemas de bajo crecimiento, déficit fiscal y aumento de deuda.

La revisión es una llamada de alerta y las autoridades deben actuar para evitar que se haga realidad la rebaja en la calificación, porque esto traería implicaciones importantes, porque se traduce en la necesidad de otorgar mayores rendimientos en los bonos gubernamentales, para evitar el retiro de inversionistas del mercado de deuda mexicana.

Los últimos resultados de la balanza de pagos no son muy favorables. En el documento, elaborado por el Banco de México, se deja claro que en el segundo trimestre de este año, hubo una salida en inversión de cartera del sector público de 5 mil 479 millones de dólares.

La inversión en valores emitidos por el sector público en el exterior, registró un incremento de mil 553 millones, pero en el mercado de dinero hubo una salida de siete mil 32 millones de dólares.

En virtud de la revisión de la perspectiva de calificación de México, es previsible que en el paquete económico del 2017, que se presentará a más tardar el 8 de septiembre, se vea una mayor austeridad, porque es importante enviar un mensaje a los mercados que ratifique el compromiso del Gobierno con la estabilidad.

La Secretaría de Hacienda ya dijo que continuará el proceso de consolidación fiscal, para llevar los requerimientos financieros del sector público a 2.5 por ciento del Producto Interno Bruto en 2018, así como un superávit primario a partir del próximo año y con ello, estabilizar la relación de deuda pública a PIB.

Se requerirá multiplicar los esfuerzos para que se consoliden las finanzas públicas, lo que seguramente implicará un nuevo ajuste en el gasto corriente del sector público, pero también contener el crecimiento de la deuda pública.
caro.navarrete@yahoo.com.mx