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Cuentas Claras

  • Carolina Navarrete

  • Carolina Navarrete
  • El objetivo: estabilidad macroeconómica

El Paquete Económico del 2017 se presentó en los términos que se esperaba: sin incremento de impuestos o creación de nuevos gravámenes, con un fuerte ajuste en el gasto público en los parámetros esperados por los mercados y con el objetivo, por primera vez desde 2008, de alcanzar un superávit primario, es decir, que los ingresos presupuestarios sean mayores al gasto total, sin considerar el costo financiero.

Esta es, sin duda, la última aportación del ahora exsecretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, quien un día antes de que se entregara el Paquete al Congreso, fue relevado por José Antonio Meade Kuribreña, quien vuelve a dirigir los destinos de las finanzas del país.

Videgaray es considerado el artífice de las reformas más importantes en materia económica en la actual administración, como la fiscal y la financiera, que han permitido fortalecer las finanzas públicas del país y sortear la tormenta económico-financiera global.

Por eso es que al asumir el cargo, Meade hizo un público reconocimiento a la gestión de Luis Videgaray, quien “entrega una Secretaría de Hacienda que ha contribuido al crecimiento de este país, que se ha manejado con absoluta responsabilidad, que ha preservado el que es hoy uno de los principales valores, el de una economía estable, el de finanzas públicas sanas y el de una conducción macroeconómica responsable”.

Ahora le tocará a José Antonio Meade concretar los grandes objetivos de política económica y uno de ellos es alcanzar el próximo año un superávit primario de 0.4 por ciento del Producto Interno Bruto, en un complicado entorno en el que la característica seguirá siendo el bajo ingreso petrolero.

Para el próximo año se espera que los ingresos petroleros sean de 769 mil 947.4 millones de pesos, es decir, tendrán una disminución de 15.7 por ciento real con respecto a los obtenidos este año, en números redondos, se dejarán de percibir alrededor de 115 mil millones de pesos, no solo por el menor precio sino por una producción de petróleo más baja.

Afortunadamente, se espera un buen comportamiento en los ingresos tributarios, que compensan en su totalidad la baja de los ingresos petroleros. Se estima que el próximo año los ingresos tributarios crezcan 9.7 por ciento real y lleguen a 2 billones 729 mil 347.9 millones de pesos, es decir, serán mayores en 322 mil millones de peso a los de este año.

Y como el compromiso es no crear impuestos ni incrementar los existentes, así como reducir la deuda pública, entonces es el Gobierno el que se tiene que apretar el cinturón para hacer frente a los menores ingresos. Por eso se plantea un recorte en el gasto programable de 239 mil 700 millones de pesos respecto al presupuesto de este año.

No hay otro camino más que bajar el gasto, porque de lo contrario se tendría que recurrir al endeudamiento y eso es precisamente lo que se busca evitar para mantener las finanzas públicas sanas.

Todas las secretarías enfrentan un recorte, pero se priorizó el gasto de infraestructura de las obras en ejecución y los programas sociales de padrón que conforme al catálogo y a la evaluación de Coneval tienen un nivel  de prioridad alta, por el impacto que tienen respecto de la atención a los beneficiarios.

Habrá una reducción de casi 20 por ciento en el gasto de operación de las dependencias. Los recortes más importantes son en Pemex y las secretarías de Educación Pública, de Comunicaciones y Transportes y de Salud. No cabe duda que 2017 será un año austero.
caro.navarrete@yahoo.com.mx