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Cuentas Claras

  • Carolina Navarrete

  • Carolina Navarrete
  • Calma efímera

 

Pasó el susto. La Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo sin cambio la tasa de interés, pero se prevé que en lo que resta del año la incremente por lo menos en un cuarto de punto porcentual, en virtud de que el ritmo de crecimiento de la economía ha subido respecto a la primera mitad del año, aunque se espera que la tasa sea -en el mejor de los casos- de apenas 1.8 por ciento.

Como recordará, en los días previos a la reunión de la Reserva Federal hubo una gran volatilidad en el tipo de cambio, que llevó a la paridad a niveles históricos. Una vez que se hizo el anuncio, disminuyeron las presiones sobre el peso, pero el gusto nos duró poco tiempo.

Nuestra moneda volvió a caer, ahora por la cercanía del debate entre los candidatos Hillary Clinton y Donald Trump, que se realizará precisamente el día de hoy. Y hay que acostumbrarnos a que la volatilidad continuará por lo menos hasta que se realice la elección presidencial en Estados Unidos.

En este momento no hay nada escrito, nadie puede decir con certeza quién ganará la elección, porque las encuestas marcan prácticamente un empate técnico entre ambos candidatos.

El que se mantenga o no la volatilidad en el mercado cambiario dependerá del resultado electoral. Si gana Hillary Clinton podría volver la calma, pero si triunfa Trump entonces las cosas se pondrán difíciles en nuestro país, si el magnate decide cumplir todo lo que ha dicho en campaña.

Y en este complicado entorno, el Gobierno mexicano tiene poco margen de maniobra para frenar la especulación, porque los factores fundamentales que están moviendo la paridad son totalmente externos. Lo único que puede hacer para reducir la incertidumbre es reafirmar que se pondrá orden en los balances públicos y que se actuará con austeridad para reducir la deuda como porcentaje del Producto Interno Bruto.

En este contexto, el secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, compareció en la Cámara de Diputados como parte de la glosa del IV Informe de Gobierno, en donde fue muy bien recibido por los legisladores de todos los partidos políticos, lo que parece facilitar los consensos.

Ahí fue claro al advertir que un incremento en la deuda mayor a lo planteado para el próximo año, podría llevar a la pérdida de la confianza, con consecuencias abruptas y sustanciales en el costo de la deuda, por lo que es fundamental reducir el nivel de la deuda pública. Y esto se logra con recorte al gasto, con austeridad.

Es importante mantener esta premisa de ajuste al gasto en 239 mil millones de pesos, porque vendrán las presiones de los sectores y de los gobiernos estatales para que sigan fluyendo los recursos públicos; los diputados deberán ser cuidadosos y no pensar que los ingresos serán mayores y que habrá margen para no ajustar el gasto público en los niveles propuestos por el Ejecutivo federal.

Como dicen, el horno no está para bollos. Viene un ajuste en la política monetaria en Estados Unidos, en donde se tendrá la elección presidencial que puede tener implicaciones fuertes y derivar en un mayor proteccionismo, con efectos negativos para nuestro país; a esto hay que sumar que los precios del petróleo siguen bajos y hay incertidumbre por la salida del Reino Unido de la Unión Europea y hasta por los ajustes en China.

En suma, incertidumbre, volatilidad y un crecimiento económico mundial menor a lo esperado. Todo eso impacta y se tiene que valorar, porque lo peor que puede pasar es no ver las señales de alerta. Es fundamental la responsabilidad.
caro.navarrete@yahoo.com.mx