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Cuentas Claras

  • Carolina Navarrete

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  • El efecto Carstens

Agustín Carstens anunció que se retira del Banco de México y el mercado cambiario lo resintió, pues la volatilidad llevó a la paridad a niveles de 21.05 pesos por dólar, lo que hizo necesarios los mensajes oficiales para dar tranquilidad.

La renuncia del gobernador del Banco de México será a partir del 1 de julio del próximo año y a principios de octubre asumirá como Gerente General del poderoso Banco de Pagos Internacionales (BIS) por un periodo de cinco años.

No cabe duda que se trata de un merecido reconocimiento al trabajo de Agustín Carstens, pues por primera vez un banquero central de una economía emergente -como México-, ocupará el cargo de Gerente General del organismo que agrupa a 60 bancos centrales de países que representan el 95 por ciento del Producto Interno Bruto mundial.

El Banco de Pagos Internacionales es el banco de los bancos centrales y los asiste en la promoción de la estabilidad monetaria y financiera mundial. Actúa como contraparte de primera categoría en las transacciones financieras de los propios bancos centrales y como agente o fideicomisario en operaciones financieras internacionales.

Pero volviendo al día de la renuncia, los participantes del mercado cambiario se pusieron nerviosos y el tipo de cambio se disparó. Surgieron las especulaciones sobre la causa de su salida y el propio Carstens dio una conferencia de prensa.

Descartó que su renuncia sea por algún supuesto desencuentro con la Secretaría de Hacienda, porque las diferencias que tuvieron el Banco de México y la SHCP en los pronósticos de crecimiento son válidas, ya que en momentos de incertidumbre hay diferentes puntos de vista y todos los secretarios de Hacienda han sido respetuosos de la autonomía de Banxico.

Aclaró que tampoco significa que abandona el barco en medio de la tormenta, porque seguirá todavía siete meses al frente del Banco de México y confía en que la tormenta no dure tanto tiempo.

El propio secretario de Hacienda, José Antonio Meade, dijo que lejos de causar preocupación, la renuncia de Agustín Carstens es una buena noticia, porque México contará con un aliado en esa importante institución internacional. Además, se tendrá tiempo para la transición y para dejar la mejor condición financiera frente al contexto económico global actual.

En su renuncia, Carstens garantizó que durante los próximos siete meses, continuará plenamente dedicado a la tarea de gobernador y, junto con los demás miembros de la Junta de Gobierno, seguirán procurando la estabilidad del valor adquisitivo de la moneda.

Del mismo modo, la Junta de Gobierno continuará velando por el sano desarrollo del sistema financiero, así como por el desenvolvimiento estable de los mercados e instituciones financieras, en plena coordinación con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Pese al cambio de gobernador, los participantes de los mercados confían en que habrá continuidad en las políticas económicas, porque la Junta de Gobierno -que es la que toma las decisiones de política monetaria- está bien constituida, con políticas internas fuertes.

La pregunta es quién será el sucesor de Agustín Carstens. Analistas empiezan a barajar nombres, como Luis Videgaray, exsecretario de Hacienda, Alejandro Werner, actual funcionario del Fondo Monetario Internacional y Miguel Messmacher, subsecretario de Hacienda.

La ley marca que el Ejecutivo Federal podrá nombrar para ocupar el cargo a un Subgobernador en funciones, o bien designar a un nuevo miembro de la Junta de Gobierno y ya integrada ésta, nombrar de entre sus cinco miembros al Gobernador.
caro.navarrete@yahoo.com.mx