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Cuentas Claras

  • Carolina Navarrete

  • Carolina Navarrete
  • Gasolinas e inflación

No cabe duda que habrá un efecto negativo en los bolsillos de los consumidores por el alza en los precios de las gasolinas de hasta 20.1 por ciento en promedio, que se espera no sea el pretexto para que haya un aumento de precios en cascada y se dispare la inflación.

Como usted sabe, la Secretaría de Hacienda anunció los nuevos precios de las gasolinas y el diesel, que aplican desde ayer y estarán vigentes hasta el 3 de febrero: 15.99 pesos para la Magna, 17.79 pesos para la Premium y 17.05 pesos para el diésel, lo que implica alzas de 14.2, 20.1 y 16.5 por ciento, respectivamente.

Después del 3 de febrero habrá dos ajustes semanales, el primero en la semana del 4 al 10 de febrero y después en la segunda semana del 11 al 17; a partir del 18 de febrero los precios se ajustarán diariamente. Además, habrá precios diferenciados en cada región del país, de acuerdo con los costos de llevar el combustible a cada zona.

Con el aumento en los precios de las gasolinas no se están modificando o creando más impuestos a los combustibles, lo que ocurre es que ahora los precios serán en concordancia con los que existen en los mercados internacionales, lo que en pocas palabras significa que se dejarán de subsidiar las gasolinas.

El secretario de Hacienda, José Antonio Meade, explicó que mantener un precio artificialmente bajo en las gasolinas hubiera representado un gasto equivalente a la mitad de todo lo que gasta el IMSS en un año o a cuatro o cinco veces el presupuesto de la UNAM.

Pero es evidente que habrá un impacto en la inflación, aunque se espera que sea moderado. Según el subsecretario de Ingresos de la SHCP, Miguel Messmacher, entre 2010 y 2013 los precios de combustibles aumentaron entre 11 y 13 por ciento y a pesar de esto se tuvo una inflación de entre tres y 4.5 por ciento, por lo que no se generó una espiral inflacionaria.

Como resultado del alza en los precios de las gasolinas, así como de la depreciación del tipo de cambio, del aumento en el salario mínimo y de posibles incrementos en los precios de bienes agropecuarios, el propio Banco de México estima que la inflación en 2017 podría situarse por arriba del objetivo (de tres por ciento más/menos un punto porcentual) y se acercará a niveles próximos a tres por ciento hasta el final de 2018.

Pero los analistas del sector privado son más pesimistas y estiman que el incremento en las gasolinas tendrá un impacto directo en el Índice Nacional de Precios al Consumidor de ocho décimas de punto porcentual, por lo que la inflación durante el próximo año se ubicará entre 4.5 y 4.7 por ciento.

Desafortunadamente, como suele ocurrir, el alza en los precios de la gasolina podría ser el pretexto para que hubiera un aumento generalizado en los precios de los bienes y servicios, generando con ello un proceso de contaminación y la elevación de la inflación.

Las autoridades tendrán que estar vigilantes para que no haya aumentos injustificados en los precios, sobre todo en las gasolinas, que después de 18 de febrero se ajustarán cada día.

Por lo pronto, ya se lanzó la advertencia de que si hay un abuso, si hay un comportamiento oligopólico en alguna región del país, si no se justifican los aumentos en las gasolinas por lo que esté pasando con el precio del petróleo o el dólar, se impondrán multas o un precio máximo.

El alza en los precios de las gasolinas es una medida amarga, que no cae bien en la ciudadanía, pero mantener los precios de los combustibles implicaba más recortes en el gasto o más deuda pública. El objetivo final de la decisión es cuidar las finanzas públicas.
caro.navarrete@yahoo.com.mx