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Cuentas Claras

  • Carolina Navarrete

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  • Los grandes retos

Esta semana Donald Trump toma posesión como presidente de Estados Unidos y se espera que se disipen las dudas sobre la relación que habrá con México. Si bien es cierto que ya reiteró que se construirá el muro fronterizo, aún no ha sido claro sobre el tema del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Como usted sabe, la semana pasada Trump reiteró, en conferencia de prensa, que no va a esperar un año o año y medio para iniciar la construcción del muro, sino que lo hará de inmediato y México, de alguna manera, reembolsará el costo. Incluso, su equipo ya busca en el Congreso asegurar los fondos para la edificación.

De inmediato, el presidente Enrique Peña Nieto respondió que México no pagará por el muro, pero ya dijo Donald Trump: “hay muchas maneras diferentes” para que nuestro país asuma el costo, ya sea si es un impuesto o si es un pago.

Y mientras tanto, Donald Trump continúa presionando a las empresas automotrices para que lleven sus inversiones a Estados Unidos, como decidió hacerlo Ford, que canceló un proyecto de mil 600 millones de dólares para construir una planta en San Luis Potosí.

La amenaza de Trump fue muy clara: o invierten en Estados Unidos o aplicará mayores impuestos fronterizos a las empresas que producen en México y exportan a la Unión Americana, lo que le podría ocurrirle a General Motors o a Toyota.

Este es un tema importante para México, porque nuestro país es el cuarto exportador de vehículos en el mundo; esta industria da empleo directo a casi 900 mil personas en territorio nacional, que podrían resultar afectadas si las empresas automotrices se trasladan a Estados Unidos.

Con el discurso de Trump -quien dijo que cada año Estados Unidos tiene miles de millones de dólares en pérdidas con China, con Japón, con México y con todo el mundo- queda en evidencia la política proteccionista que seguramente asumirá durante su Gobierno.

México ya no va a poder “aprovecharse” de Estados Unidos, puntualizó Trump, lo que hace prever que se modificará el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Esto tendrá un efecto importante en nuestro país, porque el TLCAN ha permitido un incremento importante desde su entrada en vigor y la Unión Americana es nuestro principal socio comercial.

Muchos coinciden en que es necesario actualizar, revisar y modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pero para esto habrá que esperar a que este viernes asuma el cargo y nombre a las autoridades e interlocutores oficiales en esta materia.

En estas negociaciones, el Gobierno mexicano deberá enfatizar la importancia del mercado mexicano para las 60 mil empresas estadunidenses que dependen de nuestro país, porque parte de su producción se exporta a territorio mexicano y su supervivencia también podría estar en riesgo.

El país debe prepararse para lo que viene con el Gobierno de Trump. Y una respuesta ante la posible baja de impuestos federales corporativos en Estados Unidos, de 35 a 20 y 15 por ciento, ya la adelantó Gerardo Gutiérrez Candiani, jefe de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales.

Adelantó que en la primera semana de febrero México anunciará incentivos fiscales más agresivos, relacionados con el Impuesto Sobre la Renta, el IVA, las facilidades aduanales y la seguridad social, lo que permitirá retener las inversiones en nuestro país.

Por lo pronto, esperemos inestabilidad en los mercados financieros en los próximos días y confiemos en la capacidad negociadora del Gobierno mexicano para hacer frente al reto que representa el Gobierno de Donald Trump.