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Cuentas Claras

  • Carolina Navarrete

  • Carolina Navarrete
  • Es necesario prever

El impuesto fronterizo, incluido en los posibles cambios fiscales en Estados Unidos, obliga a México y a todos los países en general a analizar su marco tributario para poder reaccionar ante un cambio en esta materia que, sin lugar a dudas, generará incertidumbre en los mercados.

Y es que los republicanos propusieron un impuesto fronterizo para proteger y favorecer las exportaciones sobre las importaciones que realiza Estados Unidos, como parte de un plan para reformar el código tributario de ese país.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho que su país impondrá un impuesto fronterizo del 35 por ciento sobre los vehículos que la empresa alemana BMW planea fabricar en una nueva planta en México, para después exportarlos al mercado estadunidense.

Sobre este caso, la ministra de Comercio de Alemania, Brigitte Zypries, adelantó que su país podría demandar a Estados Unidos por la propuesta del impuesto fronterizo, ya que el organismo internacional establece que no se puede aplicar un impuesto sobre los autos importados de más de 2.5 por ciento.

Esta declaración la hizo mientras la canciller alemana, Angela Merkel, se reunía con el presidente de Estados Unidos en la Casa Blanca, encuentro en el que Donald Trump dijo que buscaba políticas comerciales “justas y recíprocas” que ayuden a las personas afectadas por las corrientes comerciales globales.

Trump recalcó que no es aislacionista, dijo que cree en una política comercial justa, porque Estados Unidos ha sido tratado de forma muy injusta por varios países y eso debe terminarse.

Si asumimos que Trump tiene razón, entonces tenemos que concluir: pobrecito Estados Unidos, que aunque es la principal potencia del mundo todos los países se aprovechan de él, entre ellos México. Y el déficit comercial no es por la cultura consumista de ese país, sino porque los productores mexicanos se han aprovechado.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, específicamente la relación comercial con México, es la causa de todo lo malo que les sucede a los productores estadunidenses. Por eso es la negociación que iniciará en los próximos meses, quizá a mediados o finales de este año.

Desde finales del mes pasado, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, fue muy claro. Si Estados Unidos insiste en imponer aranceles o cuotas a los productos mexicanos, el país podría retirarse de las negociaciones y esto, quizá, implicaría la cancelación del tratado.

Adelantándose a lo que pueda suceder en el futuro, el secretario de Agricultura, José Calzada Rovirosa, analiza la posibilidad de incrementar las importaciones de maíz proveniente de Argentina y Brasil. Esto, sería un gran golpe para los productores estadunidenses.

Actualmente México importa de Estados Unidos 98 por ciento del total de sus compras de maíz, con 12.9 millones de toneladas, con un valor de más de dos mil 200 millones de dólares.

Es evidente que el activo titular de la Sagarpa no se duerme en sus laureles. José Calzada ya inició conversaciones con Argentina sobre este tema y en este año visitará Brasil para analizar estas compras. Todo esto dentro del trabajo para diversificar el comercio exterior.

No es descabellado pensar que termine el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Si esto ocurre, los aranceles que tendría que aplicar Estados Unidos a los productos mexicanos serían de tres por ciento, como lo establece la Organización Mundial de Comercio.

Aunque Trump ha dejado entrever que podría ignorar las reglas de la OMC, el resultado sería la aplicación de aranceles en todo el mundo a los productos estadunidenses.
caro.navarrete@yahoo.com.mx