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Cuentas Claras

  • Carolina Navarrete

  • Carolina Navarrete
  • Populismo

La palabra clave en la Convención Bancaria fue el populismo. Tanto el Gobierno federal como los banqueros alertaron del riesgo de resurgimiento de los movimientos populistas, que cuestiona los logros del modelo liberal, democrático y de libre mercado.

En la inauguración, el presidente Enrique Peña Nieto fue enfático y dijo que las posiciones dogmáticas populistas postulan soluciones aparentemente fáciles, pero en realidad cierran espacios de libertad y participación a la ciudadanía. Sin embargo, la desigualdad social ha generado cuestionamientos al libre mercado.

Esto es lo que hace patente el riesgo de que las sociedades opten por salidas ilusoriamente rápidas, pero no hay salidas fáciles ni soluciones mágicas, dijo Peña Nieto, pero recordó que los países que han alcanzado mayor desarrollo son los que adoptaron los valores del liberalismo.

Por eso México adoptó el camino del liberalismo y lo ha venido consolidando en los últimos años, pero los resultados no son inmediatos y demandan cambios estructurales, así como decisiones complejas y profundas.

Y tiene razón. Los resultados positivos de las reformas estructurales llevan tiempo, no se ven en el corto plazo, aunque es evidente que han sido un factor fundamental que ha ayudado a que el país sortee el temporal en el plano internacional y, a pesar de todo, siga creciendo.

Es evidente que el crecimiento económico que se ha tenido no es el deseable, que el país requiere mayores tasas, pero la economía no ha resultado tan dañada como se hubiera esperado, se siguen generando empleos y las reformas estructurales permitirán inversiones millonarias que crearán más fuentes de trabajo.

En este contexto, el secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, dijo en la Convención Bancaria que las reformas estructurales deben protegerse en el futuro porque representan un legado para la transformación y el desarrollo de México.

Meade hizo énfasis en que las reformas estructurales de la actual administración son las más importantes que se han realizado en décadas, sentaron las bases para el desarrollo y son la base para hacer de México un país más próspero.

Pero hay voces que buscan volver al pasado, aislar al país y restablecer modelos económicos de otros tiempos y esquemas ya agotados, que no permitirán promover el crecimiento y bienestar para el país, advirtió el secretario de Hacienda.

El tema del populismo tiene dos lecturas. En la parte externa tenemos al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que pretende instrumentar una política proteccionista, aplicando aranceles a los productos que se importen de otros países, con tal de defender a la industria estadunidense, lo que es contrario al liberalismo.

Por el lado interno está Andrés Manuel López Obrador. Los banqueros ya dijeron que no le temen a un candidato populista a la Presidencia de la República; el problema es que tome decisiones que políticamente pueden ser convenientes, pero pueden ir en contra de la estabilidad de la economía.

Dicen los banqueros que los movimientos populistas representan un peligro e incertidumbre, porque proponen soluciones fáciles de vender y pretenden resolver problemas muy complejos de manera simplista.

Pero los banqueros se dijeron confiados en que México ha construido instituciones económicas muy sólidas, ha adoptado leyes de responsabilidad fiscal a nivel federal y local, ha creado instituciones democráticas, pesos y contrapesos sólidos. Ojalá tengan razón.
caro.navarrete@yahoo.com.mx