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Cuentas claras

  • Carolina Navarrete

  • Robo de combustibles

No cabe ninguna duda de que el robo de combustibles se ha recrudecido en los últimos años. Este ilícito es de proporciones importantes y ocasiona pérdidas millonarias no solo para Petróleos Mexicanos, sino para las arcas nacionales por la menor recaudación de impuestos.

Hasta ahora, el robo de combustibles no se ha podido frenar y como lo señala con mucha razón Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional, ha habido omisión de parte de las autoridades, que permitió que este ilícito creciera en los últimos años.

La delincuencia organizada controla el robo de hidrocarburos y en las comunidades donde realiza la “ordeña” de los ductos, usa a la gente como “halcones” para saber cuándo se acercan las autoridades a la zona, como comercializadores y hasta como escudo de protección.

Ante esta problemática, el presidente Enrique Peña Nieto dio una orden contundente a las secretarías de la Defensa Nacional, de Marina y de Hacienda y Crédito Público, así como a la Procuraduría General de la República y a Petróleos Mexicanos, para poner en marcha una estrategia integral de combate a este ilícito en todo el país.

La semana pasada se reunió el Gabinete de Seguridad con el Grupo de Coordinación Contra el Robo de Combustibles. Ahí estuvieron los secretarios de la Defensa Nacional, Marina, Hacienda, Energía, al igual que los titulares de Pemex, la PGR, la Oficina de la Presidencia de la República, la Comisión Nacional de Seguridad, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), el Servicio de Administración Tributaria y la Unidad de Inteligencia Financiera.

En la reunión, realizada en la Sedena, se revisó la estrategia elaborada por el Grupo de Coordinación Contra el Robo de Combustibles y se acordaron acciones adicionales para fortalecer dicha estrategia en los estados donde se registra la mayor “ordeña” de combustibles: Puebla, Guanajuato, Veracruz y Tamaulipas.

El secretario de Hacienda, José Antonio Meade, dijo que el robo de combustibles es un riesgo de seguridad interior y ante el crecimiento que ha tenido este delito, se tienen que reconocer fallas en los diferentes niveles de Gobierno y en las distintas instancias.

Tiene razón, es lógico que en la “ordeña” están involucrados empleados de Pemex, que pasan información sobre las horas en que los ductos llevan el combustible, pero también las autoridades policiacas.

De acuerdo con el secretario Meade, el daño al erario por el robo de combustible es de 15 a 20 mil millones de pesos al año, porque se recauda menos IEPS de gasolina, pero también hay un proceso de defraudación fiscal porque parte del hidrocarburo sustraído se vende en gasolinerías.

Hacienda está trabajando con Pemex en la identificación de esas gasolinerías. En seis operativos realizados en Puebla, detectaron expendios con patrones de compra irregulares, que seguramente están comercializando gasolina robada.

Se está poniendo en marcha una estrategia integral para detener el robo de combustibles, usando tecnología para detectar la picadura de los ductos, presencia física, los instrumentos del SAT, la inteligencia financiera, la fuerza pública, la Procuraduría.

Lo que falta es que en el Senado revisen la ley aprobada por los diputados para castigar con mucho mayor rigor el robo de hidrocarburos, a la que tendrán que hacerle ajustes para eliminar las lagunas que impiden el castigo para todos los involucrados, no solo en la “ordeña”, sino en la transportación y comercialización del producto robado.

 

caro.navarrete@yahoo.com.mx