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Cuentas claras

  • Carolina Navarrete

Inflación y tasas de interés

Aun cuando la inflación anualizada en la primera quincena de junio alcanzó 6.30%, las expectativas están bien ancladas. Es cierto que en los próximos meses se rebasará con mucho el objetivo planteado por el Banco de México, pero el próximo año se desacelerará el ritmo de crecimiento de los precios y en los últimos meses de 2018 se volverán a tener niveles de 3%.

Es común escuchar que la inflación se ha disparado y esto es lógico porque las nuevas generaciones no han vivido inflaciones de tres dígitos; quienes sufrimos la crisis de los ochentas sí recordamos esa inflación galopante, que llevaba aparejada la devaluación de nuestra moneda.

La situación actual es totalmente diferente y los niveles inflacionarios que el país tiene en este momento no deben ser motivo para magnificar problemas o para insinuar que México vive una crisis. Nada más lejos que eso.

Las expectativas de inflación continúan mostrando un aumento temporal para el cierre de este año, pero para el mediano plazo se ubican por debajo del 4% y para el largo plazo se sitúan en 3.50%, por lo que hay estabilidad en las expectativas.

Hay control y el Banco de México está utilizando adecuadamente la política monetaria para anclar las expectativas inflacionarias y evitar que las cosas se salgan de control. Precisamente por eso es que la Junta de Gobierno del Banco de México -que sesionó la semana pasada- acordó aumentar en un cuarto de punto porcentual la tasa de interés interbancaria, para ubicarla ahora en 7% anual.

Esto fue en línea con lo que se esperaba en los mercados financieros y como consecuencia de la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de elevar, en su última reunión de Comité, la tasa de fondos federales en 25 puntos base.

De acuerdo con el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, está por finalizar el ciclo de alzas en las tasas de interés; probablemente el Banco de México las subirá dos veces más y después comenzará a flexibilizar su posición, pues se cree que hacia finales de este año o principios del próximo se desacelerará la inflación a menos de cuatro por ciento.

No hay duda de que el propósito del Banco de México de subir la tasa de interés de referencia es para anclar las expectativas de inflación y reforzar la contribución de la política monetaria al objetivo de inflación.

Pero si bien es cierto que las expectativas son firmes, existe el riesgo de que se revierta la apreciación del peso -registrada en las últimas semanas- y que las variaciones en el tipo de cambio repercutan en los precios de los bienes y servicios.

El Banco Central deberá estar vigilante para actuar con toda oportunidad cuando se presenten situaciones complicadas, pues no hay que olvidar que continúa la incertidumbre sobre el rumbo de la política económica de Estados Unidos y pronto iniciarán las negociaciones para modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, lo que puede ocasionar volatilidad en el mercado cambiario.

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Buenos resultados se tuvieron en la primera convocatoria de la Ronda Dos, pues de las 14 áreas contractuales licitadas, 10 fueron asignadas. Se estima que la inversión total a lo largo de la vigencia de los contratos podría llegar a más de 8 mil millones de dólares. En el proceso participaron 21 empresas, lo que confirma el interés por invertir en México, pese a la difícil etapa que se vive en el mercado petrolero internacional.

caro.navarrete@yahoo.com.mx